Ayer por la noche, decidimos ver una película algo diferente.

"Días Extraños" ("Strange Days", 1995), dirigida por Kathryn Bigelow, a la que ya conocíamos de una de nuestras películas favoritas, "Le llaman Bodhi", es una película que he querido ver desde su estreno pero que el destino ha querido que no pudiera hacerlo hasta ayer.

Faltan dos días para la llegada del año 2000 y las calles de Los Ángeles viven unos momentos de algaradas y protestas muy violentas. Jeriko One (Glenn Plummer), famoso rapero y agitador de conciencias antiracistas, ha sido asesinado días antes por lo que parece ser una ejecución a manos de los grupos de poder a los que las letras del rapero hacían mención.

En esos días, Lenny Nero (Ralph Fiennes), policía expulsado de la Brigada Antivicio, se dedica al tráfico ilegal de clips que reproducen las vivencias de otras personas.

El planteamiento de esta película de intriga con algunas dosis de acción recuerda a otros ya clásicos del cine de ciencia ficción como "Desafío Total" o "Johnny Mnemonic", no solo por el sutil toque de futuro distópico, sino también por el ambiente cyberpunk que sirve de ambientación.

Tres motivos me llevaron, desde su estreno, a querer verla: el planteamiento ciberpunk del argumento, el hecho de que dentro del reparto se encontrara el intrigante Michael Wincott (cuyo papel en "El Cuervo" me había fascinado unos meses antes), y el tema de SKUNK ANANSIE "Selling Jesus" que, en aquellas épocas, era tan popular y tantas veces emitieron en el programa "De 4 a 3" de RNE.

El personaje de Lenny Nero es todo un antihéroe (algo tan de moda en el cine de los '90): todo un perdedor, tontorrón y romántico empedernido. Un personaje que recuerda al Bobby Cooper de "Giro al Infierno".

Por cierto, ¿soy yo el único que ha confundido a Ralph Fiennes con Bradley Cooper al ver la película?

Por su parte, Juliette Lewis desarrolla uno de esos papeles que le van como anillo al dedo, además de aprovechar este film para demostrarnos sus dotes rockeras años antes de crear su banda Juliette Lewis and the Licks.

 

En cuanto al resto del reparto, no defraudan las interpretaciones de buenos actores, como Tom Sizemore, William Fichtner o Angela Bassett.

La película parece aludir a los disturbios de Los Angeles en 1992 provocados por la paliza que unos policías propinaron a Rodnie King, y que fue grabada en vídeo y distribuida, generando un profundo rechazo social en todo el mundo.

A pesar de sus claroscuros, creo que podría decirse que estamos ante una película de culto por su planteamiento.

 

Solo una gran queja: ¿por qué el final es tan largo si la mayor parte es perfectamente previsible?

 

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