Ayer volvimos a dar un paseo por la Ribera después de unas cuantas semanas que se han hecho eternas.

Además, al final del paseo, nos sentamos a beber tres cachis de calimocho, algo que teníamos planeado desde antes de que comenzara el verano pero que, con todo lo sucedido (además del mal clima de algunos días) no acababa de salir adelante.

Hemos vuelto a pasear…y hemos vuelto a soñar.

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