Tras varias semanas queriendo verla, por fin ayer nos decidimos.

Ayer por la noche elegimos ver una película de realidad distópica, “Cuando el destino nos alcance” (“Soylent Green“, 1973), dirigida por Richard Fleischer y basada en la novela de Harry Harrison.

"Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

Sinopsis

Es el año 2022, Nueva York es una ciudad a punto de explotar con una población de más de 40 millones habitantes. "Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)La comida y el agua escasean, y la mayor parte de la alimentación de la población se sostiene con productos sintéticos producidos en las fábricas locales.
Elegir comida es habitualmente cuestión de decantarse entre Soylent Azul, Soylent Amarillo o Soylent Verde.

Cuando William Simonson, pez gordo de la monopolística empresa Soylent, es encontrado muerto, al detective Thorn de la policía (Charlton Heston) se le asigna el caso. En todo momento, Thorn recibe la ayuda de su viejo amigo Sol Roth (Edward G. Robinson).

Charlton Heston en "Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

A medida que se desarrollan las investigaciones, Thorn va descubriendo la vida de riqueza y lujos de todo tipo, especialmente gastronómicos, de una pequenísima parte de la población neoyorkina, en un entorno en que se suceden los comportamientos irracionales de la población a causa del hambre.

"Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

La investigación acabará por descubrir la terrible realidad que se esconde tras el Soylent Verde.

Un futuro superpoblado

Richard Fleischer dirige esta deprimente visión de un mundo superpoblado, en el que sus habitantes sufren una existencia miserable.

Un mundo acabado, lleno de polución, con ciudades hiperpobladas, calles abarrotadas y multitudes apaciguadas con alimentos sintéticos en el que los más viejos todavía recuerdan los buenos tiempos en los que poder disfrutar de un buen chuletón, fruta fresca y una copa de vino.

"Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

De inquietante a deprimente

La película comienza de manera intrigante, y se va tornando en deprimente a medida que pasan los minutos, con un final inolvidable, tanto por la sorpresa final como por las escenas de “el hogar” al que acude Sol Roth.

Aunque el guión en sí no está exento de intriga, hay detalles que son especialmente inquietantes, como las escenas de los tumultos, de la gente apiñada en los edificios, de las limitaciones en el abastecimiento de comida, de la costumbre de la policía de poder hacer lo que le da la gana cuando, en el transcurso de una investigación, entran en una vivienda, comiendo lo que les apetece, cogiendo lo que les viene en gana, e incluso acostándose con lascivas mujeres (denominadas con el degradante término de “mobiliario”), ¡¡con su total beneplácito!!.

"Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

Reparto magistral

No hay mucho que decir respecto al reparto, salvo la magistral interpretación de sus dos protagonistas: un Charlton Heston que ya venía curtido del rodaje de otra futurista y exitosa película, “El Planeta de los Simios (1968) , además de su secuela, “Regreso al Planeta de los Simios” (1970).

Sol Roth en "Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

En cuanto a Edward G. Robinson, que encarnaba a Sol Roth, compañero del protagonista, falleció precisamente el año del rodaje, en enero, por lo que no pudo ver el estreno de la película, que se produjo en mayo.

"Cuando el destino nos alcance" ("Soylent Green", 1973)

Sin lugar a dudas, una película imprescindible dentro de la ciencia ficción y del género postapocalíptico.

 

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