Todos los medios de comunicación del mundo están hablando hoy de lo que se ha llamado "la caída del muro de Berlín".

El muro de Berlín

 

Un aniversario histórico y mediático

Derribando el muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989La noticia es portada de periódicos e informativos de todo el mundo. 

Cientos de imágenes de personas cruzando la frontera que dividía a Berlín en dos justo hace ahora dos décadas, es el recurso que todos los medios de comunicación están utilizando para adornar gráficamente el aniversario del histórico acontecimiento, algo que, por cierto, también sucedió hace diez años y que, sin embargo, apenas tuvo trascendencia mediática (lo que demuestra el tinte frívolo que se le está dando).

 

El ruido oculta la triste realidad

Construcción del muro de BerlínPero todo este ruido informativo, estas fichas de dominó de gran tamaño, estas imágenes de personas cruzando mientras otras lloran de alegría, estos Bono (U2) y compañía cantando en Berlín ocultan, de forma premeditada, lo que realmente debería celebrarse en estas fechas: la caída de la Unión Soviética y, con ella, el comunismo.

Con términos lo suficientemente abstractos para las jóvenes mentes que no habían nacido el día que cayó el muro como "guerra fría", "telón de acero", "posguerra", "bloques", "Alemania del Este", etc se está intentando ocultar la realidad que a tantos partidos políticos, a tantos dirigentes y a tantos "representantes de la cultura" debería sonrojar.

Sí, digámoslo alto y claro. El 9 de noviembre de 1989 cayó el comunismo.

 

La gran estafa del siglo XX

No se puede expresar mejor la losa que el mundo se quitó de encima que como lo hace Intereconomía en su artículo "La Gran Estafa del Siglo XX":

Si de alguna manera podemos definir el régimen político y económico que reventó hace veinte años en Berlín, es de estafa a escala planetaria. El comunismo decía buscar mejorar la calidad de vida de los trabajadores, pero llevó la miseria y la pobreza a decenas de países, sumergiendo a la clase trabajadora en la indigencia más absoluta y destrozando cualquier posibilidad de progreso económico. Decía querer sustituir la falsa libertad burguesa por una libertad real: y convirtió media Europa en un campo de concentración. Berlín era la imagen misma del “paraíso de los trabajadores”: grises muros de hormigón, kilómetros de alambradas, explanadas repletas de minas y ametralladoras. Y, más allá, policía secreta, detenciones, ejecuciones, deportaciones. Se han contabilizado cien millones de muertos. Ni siquiera se sabe con seguridad cuantos europeos perecieron bajo la utopía socialista.El vergonzoso Muro de Berlín
La mentira es la fuerza que mueve el mundo, pero también tiene las patas cortas. El régimen comunista fue edificado en 1917 sobre la propaganda y el terror. A mediados de siglo, la propaganda a duras penas podía esconder las mentiras de la ideología, su fracaso económico y social. Quedaba el terror. Así que en 1956, la URSS aplastó la revolución húngara. En 1968, la incipiente primavera de Praga. Pero a mediados de los 80 la farsa comunista no se sostenía ni con todas las divisiones del Ejército Rojo. Europa del Este se revolvía inquieta contra el Kremlin, que ni siquiera se creía su propia propaganda. Por si fuera poco, los disidentes soviéticos supieron que, gracias a Reagan o Thatcher, no estaban solos. La estafa tenía los días contados.

Desde luego, el Muro no cayó. Lo tiraron. Y lo tiraron pese a muchos en este lado, que defendían la dictadura comunista desde la capitalista democracia.

(…)

Pero seamos realistas. El socialismo sigue sometiendo a millones de seres humanos. En Cuba, Corea del Norte o China, el hambre y la represión siguen matando en masa. Otro muro se extiende por Iberoamérica, de la mano de Chávez. Y la barbarie totalitaria no es sólo socialista: el fundamentalismo islámico.

(…)

Para los demás, el recuerdo de las palabras de Reagan: “Señor Gorbachov, derribe ese muro”. Pues bien: exijamos hoy a los dictadores del mundo que derriben los suyos.
 

 

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