A continuación, la crónica del concierto de Coque Malla que pudimos disfrutar ayer en el Palacio Conde Ansúrez de Valladolid.

Con tan solo un cuarto de hora de retraso subía al escenario Coque Malla y su único acompañante en esta gira, el magnífico guitarrista Nico Nieto. Imposible menos. Imposible mejor.

Nico NietoHabrían Coque Mallael concierto con el precioso tema "Hasta el final", el primer single extraído del álbum "La Hora de los Gigantes", el último trabajo discográfico de Coque en solitario.

El aire melancólico y algo nostálgico de este tema, un tanto dylanesco en nuestra opinión, dió paso, sin margen para el aplauso del público, a su segundo tema y sencillo del álbum, "She's my baby", una potente pieza que en el disco suena a rock clásico, pero que bordea los sonidos rockabillies en la versión en directo, gracias a la maestría de Nico Nieto, un guitarrista de origen argentino que hace sonar la seis cuerdas de su stratocaster o su semisólida negra con gusto y maestría como hacía tiempo que no habíamos visto hacer.

Tras meterse al público en el bolsillo asegurando que se encontraba muy agusto aquí, adelantó que iban a hacer rock'n'roll, canciones de "Sueños" y de "el Astronauta", y que si nos portábamos bien, "alguna sorpresa, aunque todo indica que no os vais a portar muy bien".

Suena la divertida y rockanrolera "Abróchate" tras la que Coque se dirige al público para explicar que, unas horas antes, había encontrado un simil entre los potros, que al nacer ya salen a correr, y las canciones que, aunque habitualmente los compositores las guardan para sí y tardan mucho tiempo en mostrar, él habñia decidido echarlas a correr enseguida, como era el caso de la siguiente que iban a tocar y que nos recordó a Johnny Cash, con largas estrofas habladas y guitarras áridas. Obviamente, no tenía título aún. 

Tras calentar el ambiente, el dúo pisa el freno con "Berlín", un tema de aire naïf y letra nostálgica e intimista, muy al gusto del gallego Iván Ferreiro.

De nuevo Coque decide tocar otra canción inédita hasta la fecha, avisando que cuando la compuso tenía pensado que una sección de metales fuera la pieza esencial que hiciera "explotar" a la canción pero que obviamente en el formato de dúo no era posible incluir y, por ello, solicitaba la ayuda del público tarareando la línea melódica de esa sección. Una oportunidad para desmostrar al músico madrileño lo que los pucelanos pueden involucrarse y participar, con su voz y con sus acertados silencios.

Tras el divertido e interactivo tema, Nico desaparece y Coque se queda solo en el escenario, momento que dedica a recordar su pasado en LOS RONALDOS, haciendo sonar, con tan solo su voz y su guitarra, los preciosos esqueletos de las exitosas "Saca la lengua para bailar" y "No puedo vivir sin tí", una de las cuatro nuevas canciones que la banda publicó en su reunión de hace casi tres años y que el público cantó suavemente con Coque.

Nico regresa a las tablas para juntos tocar el precioso vals "lo intenta, lo intenta, lo intenta".

Vuelve a su último disco con "Hace tiempo", un tema de aire mexicano que acaban tocando delante de los micros, sin amplificación y con la inestimable ayuda del público que guardó el respetuoso silencio necesario para que pudiera oirse la voz. Imposible más cercanía, imposible más delicadeza, imposible más sensibilidad.

Después "Qué será de nosotros" (de su anterior trabajo "Soy un astronauta más") y despedida.

Pero antes, unos bises. Entre ellos "El final" (de su anterior disco "Sueños") y la petición de una chica del público, "Cuídate".

Tras ellos, el público se levanta y comienza a aplaudir (nosotros los primeros, que conste) pidiendo más canciones.

El dúo decide cumplir y volver a salir a una segunda sesión de bises. Pero para ello, Coque pide que se ilumine toda la sala y poder ver al público que, permaneciendo de pie, corea y aplaude los temas.

Por fin, acaba el concierto como lo hace el disco, con el precioso tema "La Hora de los Gigantes".

El final de un concierto que el propio Coque reconocía haber sido el más largo de la gira y, probablemente, creemos que el más intenso a juzgar por la reacción del público.

Sí, eramos conscientes de que se trataba de un concierto de rock, quizás uno más, pero si "solo" era eso, ¿por qué se encogía el corazón cuando sonaban canciones como "Berlín" o "La Hora de los Gigantes"? ¿por qué el público se ha entregado en todo momento, con sus aplausos, sus peticiones y, en algunos momentos, sus necesarios silencios?

 

Casi una hora y media de un concierto del que todos salimos con la impresión de haber vivido un momento que no olvidaremos durante mucho tiempo.

Los que estuvimos sabemos que fue algo muy muy especial.

Fue la hora de dos gigantes.

 

 

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