Ayer estuvimos de escapada por la capital del reino.

Fue un día entretenido a la par que caluroso. Muy caluroso.

Decidimos desplazarnos en el cómodo y rápido AVE.

Nada más llegar a la estación de Chamartín, Eva y Antonio ya nos esperaban en el aparcamiento.

Había ciertas disensiones sobre los planes. Antonio se decantaba por ir a Alcalá, mientras Eva prefería pasar el día en Madrid capital.

Al final decidimos ir hasta la zona del Museo del Prado, donde dejamos el coche aparcado (a pesar de que es una zona bastante horrible para aparcar) y nos acercarnos al Starbucks que hay cerca del Congreso de los Diputados.

Allí disfrutamos de uno de esos bebedizos irrepetibles mientras hablábamos de nuestros viajes pasados, sobre todo del de Escandinavia, y sobre nuestros planes futuros.

Todos teníamos unas ganas locas de hablar de nuestros planes para el futuro inmediato. Y de nuevo recordamos los días que pasamos con Eva y Juán en Las Vegas. Inolvidables (e irrepetibles).

Por la calle, hablando con Eva, le comenté que llevamos unos días pensando en ir a Alaska (bueno, realmente la idea viene de hace un año), pero pensamos que quizás no tenemos tiempo suficiente. Además, todavía estamos pendientes de la resolución de las vacaciones. No tenemos certeza de que vayamos a conseguir que nos las reconozcan.

Paseando por la calle Montera hemos visto una tienda de lo más hotera, con cosas expuestas tan impresentables como unos gayumbos de colorines con eslóganes cachondos como “Chupa Chupa. Chupar relaja”.

Después dimos un buen rodeo por la Gran Vía (en su centésimo aniversario) mientras Eva nos contaba su posible plan para el otoño: viajar a Abu Dhabi.

Al final, volvimos al coche y nos dirigimos a Alcalá a disfrutar de tapas y cervezas.

Estuvimos en un centro comercial y de ocio que está a las afueras de Alcalá, y luego, fuimos al centro, donde disfrutamos de bebida fresca en un bonito y pequeño local de té (cuyo nombre no recuerdo). Allí me tomé un mate muy especial, mezclado con limón, azúcar y no sé qué más. Fantástico.

Luego, por las calles de la ciudad, bormeando, Antonio y yo les dimos un buen susto a las damas. Véase instantánea:

Ha sido un día estupendo.

Nos hacía falta escapar un poco de nuestra ciudad, en un verano como éste, tan largo, caluroso y lleno de sinsabores.

 

Deja un comentario