Hoy ha sido el primer día de trabajo después de dos semanas viajando por el sudeste asiático.

Nuestro viaje nos ha llevado por lugares preciosos y hemos vivido momentos que, al contrario de lo que pensábamos, no olvidaremos jamás.

Y es que, la decisión de realizar este viaje ha sido un impulso muy poco meditado.
Antes del viaje apenas leímos nada sobre los destinos que íbamos a visitar, para intentar, por todos los medios, que cada día fuera una aventura y un descubrimiento.

El viaje ha transcurrido entre Tailandia (desde el norte hasta el sur), Camboya y Hong Kong.

En todos los casos, las expectativas apenas han coincidido con la realidad y, en la gran mayoría de ocasiones, ha sido mejor lo vivido que lo esperado.

El coincidir algunos de los días con un grupo de gente estupenda, ha mejorado sin duda el viaje. Es más, en ocasiones, ha sido la clave para disfrutar de algunos momentos inigualables.

En cuanto a los numerosos vuelos que hemos tenido que hacer de un lugar a otro, no he podido dejar de recordar al insigne Sánchez Dragó cuando hablaba, hace casi dos años, de esta zona y de las líneas aéreas del sudeste asiático.

Como en viajes anteriores, nos quedan los recuerdos así como un buen puñado de fotos y vídeos que, si tenemos tiempo, iremos subiendo a este diario, acompañados de la narración de los detalles que nuestra memoria sea capaz de recordar.

 

Ahora tenemos la vista puesta en las próximas navidades y el próximo fin de año que, curiosamente, pasaremos en tierras cercanas.

Pero esa es otra historia…

 

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