¡¡Cuántas veces habremos dicho aquello de "ya no tengo edad para estas cosas"!!

Y es que, el cuerpo tarda en recuperarse de ciertos excesos un poco más que antes .

Bueno, o esa es la causa, o quizás haya que buscarla en que los excesos cada vez son mayores…

El que puede darnos una clase de edad es Jorge, que hace dos días cumplió años y decidió celebrarlo ayer con un festín seguido de algunos tragos de el etílico más perruno que mis maltrechas neuronas alcanzan a recordar.

El homenajeado lucía pendientes en ambos pabellones auditivos y barbita de algunos días; vamos, como siempre.

Entre los invitados a la fiesta se encontraban Remi y Esther, Carlos, Jesús, Marcos, Ana y Felipe, y Jesús "Maiden" Maestro.

De nuevo, el mismo local que en su aniversario anterior, sirvió de ubicación para el disfrute gastronómico, mientras se podía observar aquel curioso fenómeno español de que suben las voces mientras bajan las botellas.

El tema de la noche fue, sin duda, la grave y aparatosa cogida que sufrió Julio Aparicio pocas horas antes en la plaza de toros de Las Ventas. Quien más, quien menos, todos caímos en la tentación del humor negro al respecto…

Después de la cena, movimos nuestros achacosos cuerpos hasta ese bar cercano a la calle mayor de cuyo nombre ahora no nos acordamos, donde, a diferencia de lo que sucede los sábados, se podía estar a gusto, sin empujones y sin dar demasiados gritos para hablar. De hecho, todos comentamos que cada vez se nos hace más insoportable pegarnos en la barra de un bar por un poco de espacio o una copa, o por los locales demasiado ruidosos que impiden hablar.

Además, estuve hablando con Jesús Maestro sobre el nuevo heavy metal y sobre el clásico (no se me ha olvidado la recomendación de escuchar TESLA y RATT, ¿eh?).

La última la tomamos en ese bonito bar de aspecto egipcio de la zona vieja donde acabamos hablando de cine de terror.

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