Como ya hemos contado en artículos anteriores, los últimos diez días han sido de profundos altibajos en nuestra vida.

Por si la situación no fuera lo suficientemente triste y dolorosa (no olvidemos que incluso hemos cancelado el viaje a Japón que debíamos comenzar dentro de 3 días, el próximo 24 de octubre), ayer por la mañana, en una rutinaria limpieza de spam y optimización de la base de datos de este blog, algo terrible sucedió.

Juro que nada de lo que yo hice provocó la situación. Pienso que, en realidad, se trató de algún tipo de ataque externo.

El caso es que, de repente, la base de datos de este blog se borró. En el índice, ni un solo artículo podía leerse.

Curiosamente, seguía saliendo el número de comentarios y de etiquetas en el índice.

Al principio, nada más ver lo sucedido, tras el susto inicial, empecé poco a poco a pensar que seguramente Juanjo, el genial técnico de sistemas del servidor, sería capaz de sacarnos del atolladero, como ya ha hecho en innumerables ocasiones.

Además, recordé que tenía un backup de la base de datos de hace un par de semanas. No obstante, esta opción no me gustaba, porque tener que echar mano de ella supondría borrar un par de artículos que tenía en borradores. De hecho, posteriormente me he dado cuenta de que esta opción también suponía perder algunos interesantes comentarios de lectores.

El infierno ha comenzado hoy a las 10:26 de la mañana, cuando he recibido un email de Juanjo en el que me decía que las BBDD no tenían entradas, añadiendo:

Como no tengas copia de la BBDD para restaurar que sea de poco tiempo no veo otra solución.

Inmediatamente le he respondido diciendo que sí, que tenía una copia del 8 de octubre, pero que prefería otra solución.

Me ha asegurado que no había otra solución.

Nervioso como un flan, he probado a abrirlo. Por suerte, el archivo comprimido se descomprimía sin problemas.

Le he vuelto a escribir para comentarle que el gzip era de 5 megas y pico. Sus palabras han caído sobre mi mente como una losa:

Poco me parece, la verdad pero puede ser por que suele ser texto y el gz es un archivo comprimido.

Dado que yo no tengo ni idea de restaurar esos archivos, se lo he enviado.

A partir de ese momento, he vivido, en cuanto al tema del blog, los minutos más penosos que recuerdo. Incluso peores que cuando sucedió algo parecido durante los primeros meses de funcionamiento de este sitio.

Cada pocos segundos revisaba el correo y pinchaba el botón de actualización porque quería saber si la medida surtía efecto y si se restauraban todos los artículos.

A las 12:19, la luz al final del tunel en forma de email de Juanjo:

Creo que ya lo tienes, míratelo. por si tienes que cambiar algo.

Como puede uno imaginar al leer esta narración, al final todo acabó aceptablemente bien. 

En este rato no he podido 

Efectivamente, faltan los comentarios posteriores al día 8, pero no he percibido que haya errores.

Es más, se han restaurado no solo las entradas, sino también las diversas revisiones de cada una de ellas (soy muy maniático al respecto).

 

En este momento siento una inmensa felicidad. A Pilar le sucede lo mismo. Ha sido un enorme y necesario respiro en esta última semana y media.

 

Definitivamente, era una cuestión de fe.

 

Por cierto, en los últimos 10 días estoy aprendiendo a ver nuevas facetas de lo que supone tener fe. Nunca antes habría imaginado lo que significa.

Resulta curioso que hace apenas una hora me encontrara, en su despacho, hablando de lo mucho que representa para nosotros este blog que, en realidad, es mucho más que un blog; es nuestro diario.

Se me hacía inasumible "comenzar de cero" después de estos maravillosos 5 años que, por cierto, se cumplieron hace escasas semanas.

Sé que todo esto puede parecer muy frívolo, pero forma parte de mi vida diaria; hay numerosos momentos de la vida de cada día que los observo con ojos de bloggero. Aquellos que tengan un blog y lean este artículo, me entenderán.

 

 

Desde luego, los últimos meses están siendo una de esas insoportables rachas en las que la tecnología se pone en mi contra; rachas que vienen sucediéndome cíclicamente desde que comencé a usar ordenadores…

 

 

 

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