Siempre que comienza un año sabemos que queremos viajar.

Y siempre que comenzamos un viaje creemos que va a ser el último. Por eso intentamos vivirlo intensamente.

Ahora, tras todos estos años, realmente creo que éste puede ser el último viaje. Al menos, de la manera en la que hemos viajado hasta ahora.

Como en años anteriores, el tiempo dirá la última palabra.

De momento, solo nos queda hacer las maletas y volver a poner rumbo al oeste, el lugar en el que cumplimos muchos de nuestros sueños; el lugar que durante estos años nos ha hecho sentirnos especiales; el lugar en el que hemos sido nosotros mismos y hemos disfrutado como si el tiempo y el dinero no fueran límites.

Hasta la vuelta.

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