Mientras sigue en nuestra mente el vertigionoso viaje en coche por la oculta zona de Japón a la que hemos llegado, donde los coches apenas caben en las estrechas carreteras que bordean las montañas de este oscuro valle, los baños y jacuzzis nos sirven de relax.

En pocas horas volveremos a la ciudad de los mil templos.

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