A falta de algunos ajustes estéticos, como por ejemplo las lámparas, hoy hemos dado el que probablemente ha sido el último paso importante en esta obra faraónica en que se ha convertido la rehabilitación de nuestro pequeño pisito.

Acabamos de ver cómo cambiaban la puerta de entrada a casa.

Quizás suena estúpido o ñoño, pero entra nostalgia cuando cosas como la puerta, que tantas veces has visto y a la que yo tenía que llamar para ver a Pilar hace tantos años, por fin desaparezca.

Bueno, ya tenemos una nueva entrada a nuestro hogar, y eso es lo importante.

 

 

 

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