Mientras en España (y quizás en muchos otros países de la vieja europa) vivimos una época de pérdida de valores y tradiciones, otros países más lejanos, como Japón, parecen tomar el relevo.

Esta reflexión viene a cuenta de la navidad y de cómo nuestras ciudades (hablo de las ciudades españolas) lucen cada año adornos luminosos cada vez más insulsos y abstractos (círculos, rayas, triángulos, palabras sin sentido…). Parece que hay miedo por mostrar el sentimiento navideño.

Pero eso no sucede en otros países como Estados Unidos (¡¡adoramos la iluminación navideña de las ciudades y pueblos de Estados Unidos!!) o Japón, un país donde además, como ya dijimos, no saben realmente qué significa ni que se festeja en navidad.

Pues bien, en Japón, desde el 1 de noviembre, como ya comentamos, las ciudades más importantes se han vestido de navidad.

En las calles se exponen, sin pudor, árboles de navidad, figuras de papa noel, y demás parafernalia de adviento.

Sirva como ejemplo el enorme abeto navideño (artificial, eso sí) que puede verse en la famosa calle Omotesando de Tokio:

Si hay un tipo de adornos que realmente nos encantan y dan a la ciudad un verdadero ambiente mágico y navideño, son las lucecitas de navidad.
Un adorno realmente económico y, a la vez, impactante, que puede verse estos días en lugares como la estacion de trenes de Kioto

…o en la parada de metro de Roppongi Hills, en Tokio:

Cierto es que también pueden verse adornos más abstractos, menos alusivos a la navidad, pero no puede negarse que son preciosos, como el que luce la entrada a la calle principal del barrio de Shibuya, en Tokio:

Particularmente mágica es la sensación que transmite la iluminación que, en estos días, puede verse al lado de la Torre Mori, en Roppongi, donde cientos de lucecitas en forma de vela sirven de tapiz precioso del oscuro parque de esa zona.

 

Por supuesto, no faltan los rótulos de feliz navidad, sobre todo en Roppongi, un barrio tan "occidental":

4 Comentarios

  1. Ostrassss!!! A tanto no llega la casa, pero casi. Tomamos nota para el próximo año 🙂
    La vuelta a la realidad de ese tipo de viajes no suele ser fácil, es como un jet-lag psicológico y a veces muyyyyy largo!!!!
    ¿Sera esa una de las razones por las que viajar crea adicción?
    Por cierto, a ver si nos vemos estas Navidades aprovechando la excusa de que andaremos de vacaciones!!

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