La de ayer fue una tarde estresante como pocas.

A la hora del café, decidimos acercarnos a Tráfico para sacar el permiso de conducir internacional.

Pero no fue posible, pues en el coche, donde debía estar el permiso de conducir nacional, no estaba.

Convencidos de que estaría en casa, nos volvimos locos para encontrarlo, pero fue imposible.

De repente, se nos ocurrió que podía estar en Palencia, a donde nos tocó hacer una visita relámpago para buscarlo, pero tampoco estaba allí.

En ese momento, me dí cuenta de que el siguiente viaje a Estados Unidos se había convertido en imposible, y así se lo hice saber a Pilar.

De todas formas, por si acaso existe una remota posibilidad de solucionar el problema, después de devolver los libros a la biblioteca, decidimos acercarnos a la comisaría de la calle Felipe II a poner una denuncia por robo o extravío.

Allí, una policía de profusa verborrea que se encontraba en la puerta nos informó de que las denuncias se hacen en una comisaría cercana a la Feria de Muestras.

Fuimos hasta allí en coche y pusimos la denuncia.

Al preguntar al policía que nos atendió por el plazo de espera para recibirlo, nos dijo que pensaba que el duplicado del permiso de conducir se entregaba en el acto. Ya veremos, pero mucho me temo que no sea así…

 

No paraban de venirme a la cabeza imágenes del perfecto año 2009, cuando tranquilamente me acerqué esa fresca mañana de verano a Tráfico a sacar el permiso internacional para nuestro road trip por el oeste americano…

🙁

 

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