Ayer por la noche, decidimos ver otra película de intriga al volante.

La película elegida fue "Nunca Juegues con Extraños" ("Joy Ride", 2001), un film a medio camino entre el psicothriller y las road movies.

Han empezado las vacaciones y Lewis Thomas (Paul Walker) decide devolver sus billetes de avión y recuperar el dinero con el que comprar un viejo Chrysler Newport del 71.

El motivo es que, a las 3 de la madrugada del día anterior al vuelo, habla por teléfono con su amiga de la infancia Wilcox Venna (Leelee Sobieski), la chica de sus sueños, que estudia en la Universidad de Colorado, en Boulder (Colorado) y que ha decidido también volver a casa en verano tras romper con su novio.

Lewis ve la oportunidad de intimar con ella y se ofrece para recogerla y llevarla a su casa en un viaje por  escénicas carreteras a travesando el país.

Pero sus planes se van al garete cuando tiene que desviarse de la ruta para recoger a Fuller (Steve Zahn), su hermano mayor, famoso por meterse en líos que acaba de salir de la cárcel  de Salt Lake City (Utah) bajo libertad condicional y que,durante el viaje, anima a Lewis a cachondearse de un solitario camionero a través de una radio de onda corta.

 

Lo primero que nos ha llevado a ver esta película es, como habreis imaginado, que suele enmarcarse en el género de las road movies, que tanto nos gusta.

Las escenas del Chrysler atravesando solitarias carreteras con el telón de fondo del desierto de Utah es, en nuestra opinión, suficiente motivo para disfrutar de esta película.

Partiendo de que se trata de una película de puro entretenimiento, sin ningún otro afán, enfocada especialmente hacia un público adolescente, hemos de decir que nos hemos divertido mucho con ella y, a pesar de lo que pueda parecer, incluso nos ha mantenido en vilo durante largos ratos.

Y es que, a pesar de las duras críticas que ha recibido el film, lo cierto es que el ritmo de la narración no decae, gracias a un curioso esquema de doble nudo argumental, aunque también es cierto que algunos momentos de la cinta podían haberse resuelto de manera algo más convincente.

Lo cierto es que, después de películas así, no nos extrañaría nada que más de uno se echara atrás a la hora de planear un viaje en carretera por los Estados Unidos, jeje.

En cuanto a las influencias, esta película recuerda, desde el primer momento al clásico de Steven Spielberg "El Diablo Sobre Ruedas", pareciendo una versión más o menos modificada de aquella. Pero también nos recuerda a otras del género como Carretera al Infierno ("The Hitcher", 1986).

En realidad, esto del acoso automovilístico es casi un género en si mismo que se recicla con el tiempo. Y si no, que se lo digan a Tarantino y su "Death Proof" (2007).

Por cierto, el Motel en el que los protagonistas supuéstamente se citan con "Clavo Oxidado" está en Table Rock (Wyoming).

La mayoría de la acción de la película supuestamente se desarrolla en Wyoming, Nebraska y Kansas pero, en realidad, la película no se rodó en estos Estados, sino en California, Utah y Nevada, sobre todo a lo largo de la Interestatal 80.

Algunas memorables escenas fueron grabadas en Skull Valley (Nevada) y Battle Mountain (Nevada).

Por cierto, el camión de Clavo Oxidado es un Peterbilt 359.

 

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