No hay nada como escapar de la rutina diaria disfrutando de planes alternativos.

Ayer, gracias al saber hacer de Jose Ángel, pudimos disfrutar de una intensa jornada de gastronomía regional (y algo de cultura, que nunca viene mal…).

Se trataba de un plan desconocido para nosotros, lo cual convirtió la escapada en un viaje que nos iba sorprendiendo en cada parada del autocar.

La temática del viaje era algo así como Las Ferias Medievales y el enoturismo (que alguien me corrija si estoy equivocado).

La primera parada era en el Museo de las Ferias de Medina del Campo.

Se trata de un pequeño pero bien surtido museo que alberga algunas piezas realmente únicas relacionadas con las Ferias medievales que se celebraban en Medina, pero también en otros lugares de Europa y que tenían relación con esta antigua Corte.

En ese mismo museo pudimos ver una campana rota que nos recordó a la Campana de la Libertad.

Entre los objetos expuestos en el museo, se encontraba un precioso arca de estilo nambán traído de Japón en el período en que los jesuitas pretendieron cristianizar aquellas tierras y fueron masacrados. Se trata de una pieza única, puesto que todos los símbolos cristianos presentes en Japón en aquella época fueron destruidos.

Después de tanta cultura concentrada, nos dirijimos hacia las bodegas de Yllera donde se elaboran los vinos jóvenes, espumosos y crianzas.

Se trata de un edificio enorme tanto en extensión como en altura y alberga algunas cubas de extraordinario tamaño, donde fermenta el líquido elemento (aunque para elementos, nosotros, que nos pasamos media visita bromeando con meternos en una de esas cubas).

Y es aquí donde comenzaba la parte más enoturística y gastronómica del día (aunque responsable y moderada, ¿eh?).

Al final de la visita de esta bodega, nos esperaba una degustación de diferentes vinos de Yllera acompañada, como marcan los cánones, con chorizo y queso de la región (si estamos aquí para defender lo nuestro, ¡ que sea como Dios manda !).

Desde luego, si esta es la forma de promover los vinos de la región, estamos muy a favor y seguiremos apoyándolos ¡¡ hasta que no nos tengamos en pie !!

Tras unas pequeñas enseñanzas impartidas por la guía, acabamos con todas las botellas de la barra y nos dirigimos hacia la bodega enseña de la firma.

Se trata de un entramado laberíntico  de pasillos subterráneos construidos hace cientos de años y que la familia Yllera se ha preocupado por mantener en un estado lo más fiel a como estaba en su construcción.

El cutre vídeo que grabamos puede servir para hacerse una idea del interior de las bodegas.

Por cierto, el vídeo de Jorge al que hacemos referencia en el anterior vídeo es éste.

La pantagruélica comida, en la que el lechazo fue el rey, se extendió por espacio de casi dos horas (si alguien tiene alguna foto o video del brindis, que me la mande).

El estado etílico general era bastante distinto al que presentábamos por la mañana, lo que ayudó a que algunos se animaran a contar algún chiste, destacando los de Carlos, como siempre.

 

La última parte del viaje transcurrió en el Hotel Balneario Palacio de las Salinas, donde el hermano de Felipe nos contó parte de la historia del edificio y nos mostró las estupendas e impresionantes instalaciones.

 

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