La mañana se presentaba algo calurosa debido al sol, que era un tanto pegajoso y hacía presagiar una tormenta corta e intensa, muy propia del verano que está a la vuelta de la esquina.

El plan para hoy era ir al concierto que daban LOS EXTRAÑOS en ese bar de la zona de la Antigua de cuyo nombre no consigo acordarme…

LOS EXTRAÑOS en mini-concierto LOS EXTRAÑOS en mini-concierto

Como en anteriores ocasiones, hemos disfrutado mucho con el concierto de Joaquín y los suyos. Las versiones las clavan y los temas propios van tomando forma.

Por supuesto, como era la hora del "vermú", hemos acompañado el bolo con unos cuantos martinis que, poco a poco, ¡ se iban subiendo a la cabeza!

Joaquín, de LOS EXTRAÑOS en plena actuación

Hemos tenido que volver a casa de Sara porque ayer Pilar se olvidó una carpeta que nos había regalado Fernando con información sobre Tokio.

Como empezaba a llover, Sara nos ha prestado un paraguas que nos ha servido para llegar prácticamente secos hasta la parada de autobús donde hemos cogido uno que nos llevara hasta casa.

Pero, en el camino, hemos decidido parar a tomar un café en ese sitio de cafés selectos que hay al lado de la Plaza Mayor.

Ya va quedando menos para partir hacia Bruselas, y luego será Seattle, y luego vendrá la boda (de la que solo hemos hablado a unas pocas personas, además de la familia, claro) y más tarde vendrá el viaje a Japón…

Son muchos planes y nunca se sabe si podremos hacer realidad todos, ni tan siquiera si nos saldrá todo bien o algo fallará…

Mientras disfrutábamos de nuestra taza caliente, la lluvia caía al otro lado de la ventana de la cafetería mientras la luz, algo tenue, invitaba a recogerse para tomar un café caliente, aunque yo me he tomado un té, que me apetecía más.

Así, descansábamos de la caminata y, de paso, se iban secando nuestros zapatos.

Inolvidable.

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