El East Village está lleno de locales a cual más pintoresco. En unos pocos metros puedes pasar al lado de un local punk-subversivo, uno de niños pijos, uno rockero con gente borracha, tatuada y jugando al billar, o simplemente una cafetería mona que pretende tener un ambiente europeo.

Esa noche decidimos ir a uno de los locales del tercer tipo: rockero. Bueno, decir local es colocar a dicho antro tres o cuatro puestos por encima del que se merece. Estaba al lado del apartamento, así que tampoco nos suponía mucho esfuerzo después de un día de bastante trecho.

Al entrar ya se percibía el olor a muchas cosas mezcladas que, unidas en perfecta armonía, acababa siendo un edor que ambientaba perfectamente el local (o no).

Como casi todos los locales de copas de EE.UU., junto con la bebida puedes pedir algo de comer.

Dado que estábamos en un sitio muy rockero, nos decidimos a pedir unas alitas al estilo de Buffalo. Tenían de tres tipos: suave, picante del infierno y solo para locos americanos. No nos preguntaron cómo las queríamos de picantes. Supusimos que nos servirían las suaves, máxime cuando no ibamos tatuados, ni luciamos grandes barbas. Craso error.

Al poco rato aparece el camarero con las dos cervezas Bud y la fuente de alitas. No tenemos palabras para describir aquello. Junto con el picor de la salsa, que parecía salido del mismísimo infierno, se daba la circunstancia de que nuestros labios estaban algo agrietados por el día de viento frío que habíamos tenido.

Os podéis imaginar: unos lagrimones que ni en el entierro de Torrebruno.

Al menos, la Bud tamaño "pequeño" (una pinta) nos sirvió para apagar parte del incendio bucal. Mientras, sonaban grupos como Nirvana…

Obviamente, dejamos la mitad de la fuente sin comer.

2 Comentarios

  1. JUA,Jua.. :mrgreen: Muy bueno eso de “Mas lagrimones ke en el entierro de Torrebruno”.. Poor Man.. 😥

    X zierto, que en Amerika Buffalo tiene una pronunciacion muy graciosa.. algo así como (Pronunciación figurada) “BAfelou” ¿No? 😎

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