Ayer por la noche decidimos ver una película de Clint Eastwood que, desde hace meses, acumulaba polvo en la estantería.

La Jungla Humana (1968)

La película en cuestión fue "La Jungla Humana" ("Coogan's Bluff", 1968), un film que reunió a tres leyendas del séptimo arte del cine de los '60 y los '70: Clint Eastwood como protagonista, Don Siegel como director, Lalo Schifrin, como compositor de la banda sonora.

Walt Coogan (Clint Eastwood), un rudo sheriff de Arizona, llega a Nueva York persiguiendo a Don Stroud, un peligroso asesino que ha escapado de su jurisdicción. Nada más llegar a la gran ciudad, claustrofóbica como un hormiguero, Coogan parece no encajar nada bien con el sistema, pues sus métodos de trabajo, más propios de un vaquero, resultan demasiado rudos en una ciudad moderna.

Como ya dijimos antes, en esta película confluyen tres genios del cine, como son el director, el protagonista y el compositor de la banda sonora.

Sin embargo, el resultado no nos ha parecido estar, en absoluto, a la altura de lo que esperábamos, a pesar de que la crítica suele hablar muy bien del film.

Sí que nos ha gustado el comienzo, muy al estilo del Clint más rudo y varonil de los films de Sergio Leone, pero lo que nos prometía una película de acción con toques de humor, acaba decayendo en un thriller irregular, ambiguo, y con un presupuesto que parece más bien reducido, a juzgar por el resultado técnico.

Quizás lo más famoso de la película haya acabado siendo la traducción al español del título, toda una metáfora de la ciudad de Nueva York.

Tampoco se puede obviar la importancia de esta película en cuanto al hecho de supone la primera toma de contacto entre Eastwood y Siegel, el director que más ha influido en la carrera cinematográfica del actor de San Francisco.

En resumen, nunca hemos mentido en nuestras opiniones sobre las películas que vemos y, por mucho que esté dirigida por Siegel y protagonizada por Eastwood, se trata de un film ramplón, lento y sin apenas momentos interesantes salvo, quizás, aquellas escenas de psicodelia neoyorkina.

 

Definitivamente, todos los trabajos de Eastwood que conocemos hasta la fecha son mucho más interesantes que este film.

Una película que puedes perderte, sin miedo a equivocarte.

 

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