Desde luego, estamos que no nos lo creemos.
Resulta que, desde hace unas semanas, el periódico El Mundo publica todos los viernes un pequeño reportaje sobre algún destino turístico.

Bueno, pues resulta que hoy, mientras hojeaba la prensa, me he encontrado que la ciudad de la que hablaban era SEATTLE !!!
Incluso mi jefe me ha preguntado, extrañado, si pensaba ir allí. Lógicamente, le he dicho que sí (no sé si se me habrá notado mucho que me muero de ganas por ir…).

Voy a reproducir aquí el reportaje que, sin duda, nos va a venir muy bien (madre mía, ¡ que nervios !):

 

Jimi Hendrix y la Ciudad Esmeralda

Situada en el extremo noroeste de Estados Unidos (EEUU), en la misma frontera con Canadá (sólo Alaska es más remota), Seattle no se parece a ninguna otra ciudad americana. Inconformista, contradictoria, ilimitada, inclasificable, casi nunca enamora a primera vista pero, como le ocurría a la Ciudad Esmeralda del Mago de Oz, su poder de seducción termina siendo irresistible. El Space Needle, la nota diferencial del skyline de Seattle
Es la ciudad de Microsoft y, sin embargo, no hay un sólo anuncio que lo recuerde, como tampoco hay apenas Mc Donalds, ni otras muchas de las otras grandes cadenas que representan la cultura americana. Solo Starbucks reina omnipotente, aunque acompañada de docenas de otros cafés alternativos.
Aunque cuenta con un Downtown como en cualquier otra metrópoli americana, con su conjunto de rascacielos, centros comerciales, museos y un insólito mercado (Pike Place Market) donde se pueden pasar horas rebuscando en sus tiendas, comiendo marisco y escuchando buena música, lo más espectacular de Seattle se esconde en sus barrios, diseminados por toda su rugosa y abrupta geografía, siempre rodeados por el mar, infinidad de islas e inmensas montañas como telón de fondo.

Cuna del grunge

Es intensamente verde pero cuidadosamente desaliñada. Aquí nació el movimiento grunge
Es una ciudad intensamente verde, pero cuidadosamente desaliñada. No es ninguna casualidad que aquí haya nacido el movimiento grunge que puso de moda en todo el mundo los pantalones rotos, la ropa ‘usada’, el pelo revuelto y ese aspecto, perfectamente estudiado, de parecer que se acaba de salir de la cama. Vista de Seattle desde su barrio residencial más grande
Su mayor modelo fue Kurt Kobain, cantante del grupo Nirvana y representante de la Generación X. Pero cuenta con muchos antecesores tan geniales como inconformistas, comenzando por Jimi Hendrix, que a pesar de gritar mil veces que odiaba Seattle ha terminado siendo protagonista, en su ciudad natal, del mayor centro dedicado a la música popular en América y quizás en el mundo: The Experience Music Project, más conocido por sus siglas EMP. Ha sido financiado por el multimillonario Paul Allen y diseñado -con su habitual gusto por lo espectacular e iconoclasta- por Frank Gehry, que aquí dejó totalmente libre su imaginación para crear su obra más heterodoxa.
Se encuentra muy cerca de la torre observatorio que se ha convertido en el símbolo de la capital del noroeste de América del Norte. Fue construida para la Feria Universal de 1962 (también se conserva de esa época un curioso monorraíl en el que se puede viajar hasta el mismo Downtown).

Cóctel de culturas

Con Hendrix de la mano vale la pena explorar el barrio de Capitol Hill, donde se agolpan realidades tan distintas como la aristocracia local que se aloja en espectaculares mansiones neoclásicas, la comunidad gay, los últimos rokeros o algunos de los mejores cafés literarios del planeta como el Bauhaus Books & Coffee, además de una estatua dedicada al mejor guitarrista de todos los tiempos.
No tiene metro pero su servicio de autobuses es excelente y, por el centro se circula siempre de forma gratuita
A diferencia de otras grandes ciudades de EEUU, moverse por sus barrios no puede ser más fácil. Aunque no cuenta con metro, su servicio de autobuses es excelente y muy económico (por el centro se circula siempre de forma gratuita), sobre todo los fines de semanas cuando por unos tres euros es posible recorrer no sólo el perímetro urbano, sino también muchas otras comunidades periféricas como Ballard o Magnolia, a uno y otro lado de las esclusas Irma M. Chittenden, que controlan el paso de las aguas dulces del Lago Washington al océano Pacífico.
El primero es un buen ejemplo de cómo un barrio obrero, reconvertido en hippie, se ha transformado en un lugar sumamente sofisticado pero sin perder ese aire bohemio. De alguna forma representa el espíritu de Seattle, donde lo alternativo, el compromiso ecológico y el inconformismo pueden terminar siendo rentables. Su apuesta por ideas alternativas, como en su momento significó Amazon, Starbucks o el mismo Microsoft, lo han convertido en uno de los rincones más ricos de EEUU dónde la recesión apenas ha hecho mella.
Aquí no es raro encontrarse a uno de esos nuevos millonarios trabajando desde un café donde la gente permanece durante horas frente a un ordenador, leyendo un libro o haciendo un puzzle, sin que nadie le pregunte qué quiere tomar.
Sólo por conocer los cafés de Seattle ya valdría la pena subirse en un avión durante diez u 11 horas.
Si lo desea, sólo tiene que dirigirse al mostrador y elegir entre docenas de tipos de cafés, tés, mates y otras hierbas aromáticas. Sólo por conocer los cafés de Seattle ya valdría la pena subirse en un avión durante 10 u 11 horas. Pueden ocupar una casa entera con su porche y jardín incluido; algunos tienen salas de conciertos, otros galerías de arte o incluso un pequeño cine, como ocurre en Star Life on The Oasis en el barrio de la Universidad, donde volver a ver películas de Bette Davis o Boris Karlof con un solo empleado que hace las veces de proyeccionista, camarero y barista (experto en cafés), una figura imprescindible en todos los locales que se precien de la ciudad.

Natural y solidario

Más tarde o más temprano, en Seattle hay que empaparse de naturaleza. En verano puede ir a alguna de sus playas, aunque sea lo más alejado que uno pueda imaginarse de una típica playa mediterránea o incluso californiana. Son lugares para pasear, llenarse los pulmones de ozono o extasiarse ante una puesta de sol irrepetible. También hay que salir en barco -hay infinidad de posibilidades para todo los presupuestos desde el Waterfront- tanto por el Lago Washington como el Puget Sound que conduce directamente al Pacífico. Y sin olvidarse de sus montañas, donde se esconden temibles volcanes como el que dormita con un ojo abierto en el interior de Santa Helena. Allí se esconden paisajes tan sobrecogedores como los que utilizó David Lynch en su famosa serie televisiva ‘Twin Peaks’, en la que nunca faltan cascadas y bosques misteriosos.
Al final de un viaje a Seattle lo que más se recuerda, sin embargo, es la infinita amabilidad de sus gentes que, aunque en un primer momento pueden parecer autistas, ensimismados en sus pensamientos, siempre están dispuestos a ayudar al forastero.

Cómo llegar

Air France y otras compañías vuelan al aeropuerto de Seattle conocido como Sea-Tac y que se encuentra a 22 kilómetros del centro.
La linea local de autobuses 194 hace el trayecto en unos 30 kilómetros y cuesta 2 dólares. El Airport Express es más rápido y cómodo pero cuesta unos 10 dólares. Taxis: entre 35 y 45 dólares.
Para moverse, tiene una excelente red de transporte, aunque sólo con autobuses. Viajar por el centro es gratis.

Dónde dormir

Alexis (1007 First Avenue. Tfno: 00-1-2066244844). Uno de los hoteles de lujo más recomendables cercanos a Pike Place Market. Mucho estilo y un servicio impecable. A partir de 300 dólares. El Puget Sound

Vintage Park (1100 Fifth Avenue. Tfno: 00-1-2066248000). Hotel con mucho encanto, tematizado alrededor del mundo del vino, ofrece habitaciones con una excelente relación calidad precio. A partir de 150 dólares.

Monaco (1101 Fourth Avenue. Tfno: 00-1-2066211770). La antigua central telefónica de la compañía Pacific Northwest Bell se ha convertido en un delicioso hotel-boutique con personalidad propia. A partir de 200 dólares.

Ace (2423 First Avenue. Tfno: 00-1-2064484721). Uno de los hoteles con más personalidad y carácter de la ciudad en pleno Belltown, donde se concentra lo mejor de la vida nocturna de Seattle. A partir de 150 dólares (aunque hay habitaciones con el cuarto de baño fuera, a la mitad de precio).

Hotel Deca (4507 Blooklyn Avenue NE. Tfno: 00-1-2066342000). Para los que prefieran alojarse en el animado barrio de la Universidad. Decoración muy cuidada, fantásticas vistas sobre la ciudad y unos precios muy ajustados para un cuatro estrellas superior. A partir de 150 dólares.

Dónde comer

Campagne (86 Pine St. Tfno: 00-1-206 7282 800). Posiblemente el mejor de todos los restaurantes que se encuentran alrededor de Pike Place Market. Más de 60 dólares, aunque el Café del mismo nombre en el piso inferior es mucho más barato y también ofrece una buena cocina.

Ivar’s Acres of Clams Pier 54 (Tfno: 00-1-206 6246 852). Uno de los clásicos en primera línea del puerto o Waterfront especializado en marisco. A partir de 30 dólares en el bar.

Jones Barbeque (2454 Occidental Avenue S. Tfno: 00-1-206 6251 339). El mejor sitio para comer una parrillada de carne típica de esta parte de América. A partir de 50 dólares.

Merchant’s Café (109 Yesler Way. Tfno: 00-1-2066241515). Dice ser el restaurante más antiguo de la costa oeste americana. Su oferta gastronómica es reducida y bastante básica pero sus carencias las compensa el buen ambiente que se respira y la buena relación calidad precio. Entre 35 y 60 dólares.

Noodle Ranch (2228 Second Avenue. Tfno: 00-1-2067280463). Cocina oriental donde se mezcla lo hindú con lo chino y lo malayo a precios muy asquibles. A partir de 20 dólares.

Queen City Grill (2201 First Avenue. Tfno: 00-1-2064430975). Típica cocina americana, aunque con preponderancia de mariscos sobre la carne. La hamburguesa de la casa a partir de 15 dólares.

Qué hacer

En verano acercarse a la playa de Alki desde donde se contempla la mejor vista de la bahía.

Explorar los diferentes barrios periféricos, haciendo múltiples paradas en su carismáticos cafés, utilizando los autobuses locales.

Salir en barco por el Puget Sound desde el Waterfront.

Para los que les guste el senderismo, hay infinidad de posibilidades.Lo más popular es subir por las laderas del Monte St. Helens, que esconde un feroz volcán que hace 28 años pulverizó parte de la montaña.

La oferta nocturna se concentra en Pioneer Square, Belltown y Capitol Hill. Nocturna de Seattle

Si se cuenta con tiempo vale la pena combinar un viaje a Seattle con una escapada a Vancouver y Victoria en Canadá, a donde se puede llegar tanto en autobús como en barco o hidroavión.

Datos útiles

Información de Seattle.

Clima. La mejor época para viajar es de mayo a octubre, el resto del año llueve mucho y hace relativamente frío, aunque menos que en el resto del norte del país.

Es muy recomendable viajar con un seguro que cubra cualquier eventualidad sanitaria.

Moneda. Es mejor llevar dólares, ya que el valor del euro en esta parte de Estados Unidos es muy inferior al que tiene en España o en otros puntos del país. Otra opción es cambiar a través de un cajero con una tarjeta de crédito.

Imprescindibles El Experience Music Project visto desde arriba

Experience Music Project de Frank Gehry. Y ver la exposición dedicada a Jimi Hendrix.

La Biblioteca Central. Quizás la mejor obra del holandés Rem Koolhaas.

El laberinto de Pike Place Market. Mucho más que un mercado donde se encuentra, entre otras muchas curiosidades, el primer café de la cadena Starbuck.

Librería Elliott Bay Book Company. Un espacio cultural único en el país.

Museo de la Aviación y el Boeing Tour Center son parada obligada para los amantes de los aviones, aunque se encuentran lejos del centro.

Space Needle. El edificio más emblemático de la Feria Universal de 1962. Pike Place Market

Seattle Art Museum, para apasionados del arte contemporáneo y ubicado en edificio post moderno de Robert Venturi.

 

 

 

 

Ya queda menos…

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