Una de las películas que nosotros encuadramos dentro del género de “cine navideño” y que más nos impresionó la primera vez que la vimos fue Family Man (2000).

Cartel de la película

Desde entonces, cada cierto tiempo, sobre todo en navidad, volvemos a verla, como sucedió ayer por la noche.

La película cuenta la historia de Jack Campbell (Nicolas Cage), un egocéntrico broker de Wall Street cuya única obsesión es el trabajo y cuya vida gira en torno al lujo y al dinero y en la que su única compañía son sus amantes.

Un día, tras un incidente en una tienda durante la nochebuena, conoce a un extraño personaje que le previene de que vivirá una “visión”.

Al día siguiente despierta viviendo otra vida alternativa como humilde vendedor de neumáticos de Nueva Jersey, casado con su antigua novia Kate (Téa Leoni), a la que había abandonado hace años para no obstaculizar su carrera en el mundo de las finanzas. Jeremy Piven aconseja a Cage

En nuestra opinión, estamos ante una película que bebe de los esquemas de cuentos navideños clásicos como “Cuento de Navidad” (véase el juego del guión entre navidad presente y pasada, o la visión no real de lo que sucede) o “Qué Bello Es Vivir” (en cuanto al personaje del ángel o, sobre todo, en lo referente a una persona que cree tenerlo todo pero desconoce lo más básico).

Sí, vale, no vamos a negar a estas alturas que nos encanta Nicolas Cage, pero eso no significa que no podamos afirmar que este tipo de papeles le van como un guante.

Nos referimos a los papeles que se mueven entre lo tierno, lo divertido y esa forma tan magistral que tiene de trasladar al público la sensación de desconcierto, como ya hiciera en otras muchas películas, como Arizona Baby, por ejemplo.

Tea Leoni

De nuevo, en esta película vemos a Jeremy Piven en el papel de amigo íntimo, aconsejando al desorientado protagonista, como en Serendipity.

Romanticismo familiarEl papel de Téa Leoni quizás es un tanto exagerado. Con esa forma de ser tan puntillosa transmite con dificultad la sensación de que sea una mujer de la que se pueda estar enamorado.

El director aprovecha los conocidos resortes lacrimógenos, como el recurso de la hijita mayor, o el vídeo casero de años atrás, pero todo ese artificio no resta un ápice de interés y de sensibilidad (de la buena) a la película.

Divertido y muy entrañable el papel de atracador mágico de Don Cheadle.

Don Cheadle, un hombre problemático con un secreto muy especial

Si estás en la treintena y esperas un hijo en breve, no te pierdas esta película.

Es probable que la veas con otros ojos.

Repetimos: imprescindible en navidad.

 

 

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