Bélgica La tropa casi al completo (falta algún despistado), en la puerta de la estación de tren de Brujas, nada más llegares un país muy pequeño y, además, muy bien comunicado por tren (al menos para que podamos llegar a los lugares que queremos visitar…)

Hemos llegado a Brujas en tren a eso de las 9:30.

El clima era ligeramente lluvioso y la temperatura era fresca sin llegar a frío (supongo que sobre los 16 o 17 grados). Para nuestro gusto, el clima ideal, pues te permite moverte sin sudar y además, es lo propio de aquí, ¿no?

 

De todos modos, aunque algunos han decidido cargar con el paraguas, realmente no ha hecho falta utilizarlo en absoluto.

Al ataquerrrll !!

Es bien conocida la devoción de la gente de los Países Bajos a moverse en bicicleta. Incluso parece ser que los ayuntamientos compran algunas bicicletas que dejan en aparcamientos públicos para que la gente pueda hacer uso de ellas. Otro dato curioso, es que resulta muy común que en una familia belga haya más bicis que miembros familiares.

Es bien conocida la devoción de la gente de los Países Bajos a moverse en bicicleta

Ambiente centroeuropeo¿Qué se puede decir de Brujas? Es una ciudad encantada.

A 90 km de Bruselas se encuentra esta ciudad de cuento que mantiene intacta su huella medieval, ya que se ha reconstruido siempre de manera respetuosa. Hay románticos coches de caballos, y barcos que recorren toda la ciudad, por ello se le llama acertádamente "la Venecia del Norte". Quizás todo ello contribuyera a que en el año 2000 fuera declarada Patrimonio de la Humanidad.

Nada más pasar el puente que hay cerca de la estación, y que cruza el Minnewater o Lago del Amor, hemos empezado a toparnos con las casas típicas de la zona.

El ambiente que se respira es muy sosegado, sin apenas ruidos de coches.

¡ Vamos, rocinante !El clima lluvioso, impregnaba las calles y casas, haciendo de la ciudad un lugar de cuento.

Las calles discurren entre árboles y suelo adoquinado.

No se puede negar la belleza y el encanto de Brujas, aunque para empaparte de ello tienes que llegar a la ciudad sabiendo que puede estar invadida por miles de turistas, aunque, por suerte, no fue nuestro caso.

 

 

 

 

No obstante, si lo que te gusta es el ambiente centroeuropeo y la estética medieval, y si te atreves a huir de la multitud y a deambular por sus callejuelas, descubrirás rincones inolvidables.

Quizás por lo turístico de la ciudad o quizás por la forma pausada y tranquila de ver la vida que se tiene en estas tierras, no es raro ver cómo se cruza un carro de caballos con un coche o con varias bicicletas.

 

Incluso debimos coincidir con una concentración de recreaciones de coches de época.

Brujas es uno de los rincones más impresionantes de Bélgica. Es una experiencia increíble recorrer sus tranquilas calles.

Por als calles de Brujas

Al fondo de la foto anterior puede verse la torre de la iglesia de Nuestra Señora. Con 122 metros de altura, su torre es la más alta del mundo hecha de ladrillo. Por lo tanto, para hacerle una foto no queda más remedio que alejarse mucho.

Dentro se encuentra la Madonna de Brujas, de Michelangelo, una preciosa escultura de mármol que vimos poco antes de salir hacia Gante.

Los

Caminando por el centro de Brujas todo nos ha recordado al medievo. Hay numerosos centros religiosos, callejuelas y canales por los que navegar.

 

El chocolate y los mejillones son algunos de los productos típicos que la gente te recomienda probar

Chocolate en forma de tetas

El mayor atractivo de Brujas es su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.
Aunque en gran parte reconstruido, dicho centro urbano es uno de los más grandes atractivos turísticos centroeuropeos, ya que mantiene intactas las estructuras arquitectónicas medievales.

 

 

 

 

Continuar leyendo el relato de la visita a Brujas.

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