Ayer por la noche decidimos ver una película de sugerente título (el título en inglés, me refiero).

Nos estamos refiriendo a "Más fuerte que el odio" ("The Presidio", 1988) dirigida por Peter Hyams, quien no se lució con esta película, precisamente…

Para los que no conozcan la ciudad de San Francisco, Presidio es un enorme y popular parque situado muy cerca del puente Golden Gate, que alberga una serie de viviendas que, tiempo atrás, pertenecieron a algunos mandos de alta graduación del ejército. La lamentable traducción del título de la película se debió, seguramente, a un intento por evitar el malentendido (para aquellos que no conocen San Francisco) de pensar que se trataba de un film carcelario. Por cierto, ¿a qué viene esa extraña traducción del título?.

Jay Austin (Mark Harmon), un policía de San Francisco debe investigar un asesinato cometido en una base militar. Para ello, cuenta con la ayuda del jefe de seguridad, un coronel (Sean Connery) con el que mantiene una tensa relación, que se agrava desde el momento en el que el policía se enamora de la hija del militar.

Señoras y señores, estamos ante uno de los más claros ejemplos de la decadencia del cine de los '80.

Nada justifica el aburrido y previsible guión, sin apenas intriga, con personajes planos y escenas de sexo totalmente gratuitas en un estilo de la época.

Recordemos que este mismo año se estrenaba "La Jungla de Cristal", una de las mejores películas de acción de las últimas décadas y, además, referencia para decenas y decenas de películas que, en mayor o menor medida, se han inspirado en ella.

Los actores, segundones de curriculum, no brillan por ningún motivo. Ni siquiera la "estrella" del reparto, un mediocre Sean Connery, que a medida que pasan los años se vuelve más y más pesado.

Rodada íntegramente en San Francisco, la ciudad que tan magistrales y legendarios rodajes ha albergado.

Por suerte, muy pocos años después, alguien con más estilo y mejor gusto acabaría rodando en la ubicación una película cuyo argumento inicial era también un asesinato, pero con la calidad que una ciudad como San Francisco merece. Nos referimos a "Instinto Básico".

Por cierto, nos ha hecho ilusión ver una escena de los protagonistas cruzando en coche el puente de la bahía, que tantas y tantas veces hemos cruzado en Mustang

 

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