Justo a la mañana siguiente del encendido de las luces de navidad en Madrid, llegamos a la capital con el plan de pasar un fin de semana, largamente planeado, con Antonio y Eva.

Nada más llegar nuestro AVE lanzadera a Chamartín, nuestros amigos ya estaban esperándonos para llevarnos Alcalá de Henares, una de las ciudades de la Comunidad de Madrid más conocidas, debido a que es el lugar de nacimiento del autor más ilustre de las letras españolas: Miguel de Cervantes.

Tras dejar nuestro minúsculo equipaje y charlar un rato sobre nuestros planes para el futuro inmediato, hemos salido a conocer un poco del centro histórico de la ciudad que en época de los romanos se llamó Complutum.

Cuál ha sido nuestra sorpresa cuando hemos visto que apenas podía encontrarse un sitio libre para aparcar.

La explicación la ha encontrado Pilar en un cartel en que se decía que iba a celebrarse un acto militar.

Efectivamente, a mediodía un numerosísimo regimiento de paracaidistas han desfilado por las calles más céntricas de la villa complutense. Ha sido realmente curioso.

Los mayores aplausos se han escuchado al pasar la enseña nacional.

Como la mañana ha sido bastante fría, con un cielo cubierto que no dejaba pasar un solo rayo de sol, hemos preferido no permanecer mucho tiempo en la calle y hemos entrado en el Amstelería a tomar unas cañas, un mesón bastante bonito donde servían unas tapas de buen tamaño y mejor calidad.

En la casa de Cervantes

Después hemos intentado entrar en el Indalo, pero la popularidad del local ha provocado que hubiera unas colas que no hemos querido soportar, por lo que hemos ido a otro restaurante el Candela, donde hemos tomado unas cuantas cañas, vinos y tapas más (con el consiguiente medio pedal que nos hemos cogido) y donde además había conexión gratuita a internet que he aprovechado para conectarme con el móvil y dejar algún mensaje cachondo en facebook.

Para finalizar, hemos ido a tomar un cafelito a un sitio donde el camarero, un tanto borde, se ha mosqueado porque cerramos la puerta sin preguntarle (¡qué humor!), lo que ha generado unan conversación sobre lo diferente que es el comportamiento de los profesionales hosteleros aquí y en otros países como Japón o Estados Unidos…

Después de una interesante conversación sobre viajes, hemos vuelto a casa de Antonio para cambiarnos y salir hacia Madrid para ver el concierto más multitudinario de la temporada.

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