Esta mañana, al leer la prensa, me he encontrado un par de columnas publicadas con motivo del estreno del documental "When You're Strange" sobre la carrera creativa y autodestructiva de Jim Morrison. Un documental dirigido por Tom Dicillo del que ya hemos hablado numerosas veces aquí.

Pues bien, la primera columna se titula "A la sombra del rey lagarto" y viene firmada por Antonio Weinrichter. Interesante.

Pero más aún me ha gustado la segunda, que reproduzco más abajo. Viene firmada por Manuel de la Fuente y se titula "El jinete de los excesos":

Era un vaquero eléctrico y electrizante. Un jinete rocanrolero, siempre bajo tormenta (como Sleepy Hollow) que cabalgaba a lomos del cuatralbo del exceso. Fue un apóstol sin iglesia, un pastor sin rebaño aunque su tumba en el cementerio parisino de Père-Lachaise sea lugar de culto y peregrinación cuarenta años después de su muerte. Su corta vida fue una sobredosis de percepciones alucinadas, un empacho de visiones, inducidas muchas por las malas yerbas y el alcohol, casi de quemar, generosamente barloventeando por sus venas. Pero además de todo eso, Jim Morrison fue un visionario de la música popular. Sus canciones son como una lectura de la Biblia hecha por el mismísimo Diablo, y sus melodías como la mejor banda sonora para visitar una noche de luna llena cualquier camposanto. Rimbaud, Baudelaire, los beat, Huxley, Blake… todos le echaron a Morrison una mano desde el más allá. Sus directos, aún vistos en YouTube, parecen fiestas en las que se invoca al Maligno, son ritos profanos de magia desesperada. Escuchar a Jim no es una broma. Es un ritual, un desaforado aquelarre en el que todo Quisque acaba como el rosario de la aurora: la Poli, el Poder, Dios, la Familia, el Pacifismo. Los 60 tuvieron una cara zapateril de paz y amor. En la cruz de la moneda estaba Jim, el lado oscuro, el verbo contracultural hecho carne mortal. El pecado vestido de rock and roll.

Actualización del sábado 11 de diciembre:

Ayer viernes llegó a los cines españoles "When you are strange'" un documental de Tom Dicillo, que se presentó en el festival de Sundance en enero de 2009, y que ahora, once meses después, ha debutado en la taquilla española tras su exitoso paso por el festival In-Edit de Barcelona.

 

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