Ayer leímos un email que nos dejó alucinados.

Un verano con violentas tormentas

Según una noticia (fuente: La Voz de Galicia) que aparecía en ese email, este año 2013 podría ser un año sin verano.

Por lo visto, el canal francés Metèo asegura que hay un 70% de probabilidades de que este año no disfrutemos, en Europa, de un verano climatológicamente típico, ya que, el largo y tardío invierno, que ha dado lugar al enfriamiento de las aguas de los mares, y la débil actividad solar de los últimos meses, podrían tener un efecto directo sobre el clima del oeste de Europa durante los meses de verano.

Por todo ello, el canal galo predice que tendremos un verano con golpes de calor de corta duración a los que seguirán violentas tormentas hasta finales de agosto, cuando previsiblemente se recuperará la normalidad. Irónicamente, septiembre y octubre serán los meses más cálidos y soleados.

1816: el “año sin verano”

Pero lo curioso de la noticia es que, en 1816 ya sucedió algo similar y, por eso, 1816 es conocido por científicos e historiadores como “el año sin verano”, “el año de la pobreza” o “mil ochocientos y helados a muerte”.

¿Los motivos? Resulta que el sol se encontraba entonces en medio del conocido como Mínimo de Dalton, un espacio de tiempo de varios años en el que su actividad magnética era sumamente baja.

A ello se sumó el mayor cataclismo volcánico de los últimos diez mil años, protagonizado por Tambora, un volcán situado en la pequeña isla de Sumbawa (Indonesia). La erupción tuvo lugar en abril de 1815 y su explosión alcanzó tal magnitud que su altura se redujo casi a la mitad: los 4.000 metros que alcanzaba la cima se redujeron hasta 2.850 tras el cataclismo.
Según las crónicas de la época, una intensa lluvia de cenizas pronosticó lo que sería una de las erupciones más violentas jamás vistas por el hombre. Varias islas quedaron cubiertas por un manto de cenizas de varios metros de espesor, provocando la muerte inmediata de sus habitantes. Los tres días siguientes a la explosión una densa nube ensombreció el cielo del archipiélago, siendo visible incluso a 300 kilómetros de distancia. La columna producida por el Tambora fue tan densa que la temperatura descendió bruscamente en medio planeta debido a la reducción de la luz del sol, lo que derivó en graves problemas políticos, económicos y sociales.

Todas estas causas me resultan tremendamente familiares. Desde el asunto de las perturbaciones solares, hasta el de erupciones de enormes volcanes

No es nuevo para nosotros

De todos modos, si la predicción se cumpliera, no sería una novedad para nosotros, que ya disfrutamos en 2010 de un frío verano de norte (y de todo un año en que nuestros viajes estuvieron orientados hacia el norte). Un año en que, por cierto, la erupción de un volcán casi nos deja sin uno de los viajes.

Por ese motivo, y haciendo un ejercicio de autobombo y de nostalgia, aprovechamos este artículo para revisar algunas fotos de ese año:

Nuestra primavera en el círculo polar ártico

Nuestra primavera en el círculo polar ártico

Nuestra primavera en el círculo polar ártico

Nuestra primavera en el círculo polar ártico

Nuestra primavera en el círculo polar ártico

Nuestro verano en Estados Unidos

Nuestro verano en Alaska

Nuestro verano en Estados Unidos

Nuestro verano en Estados Unidos

Nuestro verano en Estados Unidos

Quizás, en el futuro, volvamos a disfrutar de un verano sin calor tan precioso como el de 2010

 

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