Hoy hace exactamente tres semanas que partíamos hacia tierras escandinavas. Nuestro avión aterrizaba en Oslo, donde pasábamos las primera noche de nuestro viaje.

Lo que no podíamos imaginar entonces es que la edición de este año del Festival de Eurovisión, que se celebraba ayer en la capital Noruega, tuviera en la portada de casi todos sus periódicos la imágen de Daniel Diges, y menos si tenemos en cuenta que quedó en decimoquinta posición en el Certamen.

Lo triste y vergonzante es que Diges haya sido portada de casi todos los periódicos noruegos por culpa de la aparición de un patético espontáneo en su actuación.

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