Ha amanecido en una lluviosa mañana de enero.
El día de ayer acabó siendo una jornada de reencuentros.

Por la mañana, y de una manera completamente fortuita, nos encontramos con Pablo, que estaba de paso por la ciudad, y a punto de salir de nuevo hacia Londres, lugar en el que está trabajando actualmente.

Sus planes para las próximas semanas podrían coincidir con los nuestros.

En fin, por la tarde,

hemos recibido la llamada de Álex en el móvil.

Como habíamos quedado ya el día anterior, la llamada era para fijar la hora y el lugar en el que vernos.

Al final, quedamos entre las 8:00 y 8:15 en el Pata Negra.

La verdad es que la de ayer fue una tarde estupenda.

Da igual el tema, si se está en buena compañía. Aunque lo cierto es que sus opiniones, en especial sobre lo que les sucederá en breve, nos han servido de mucho y nos han animado a ver el futuro con otros ojos. Chicos, ¡lo habeis logrado!

Por cierto, ha sido una tarde de buena y abundante cerveza, y algunas tapas (especialmente bueno el bar nuevo que han abierto en el Paseo de El Salón).

La próxima vez que coincidamos con Álex y Carmen, quizás sea también el día más feliz de sus vidas…

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