Esta mañana, Pilar y yo nos hemos levantado bastante pronto, con la idea de desayunar para luego ir a coger el coche alquilado que nos esperaba en la calle 14. Nuestro plan es visitar Filadelfia y Atlantic City, parando en algún lugar de camino si consideramos que merece la pena (lo que hacemos siempre).

Curiosamente, el viaje va a suponer que salgamos desde el Estado de Nueva York, pasemos por el Estado de Nueva Jersey y acabemos en el Estado de Pensilvania, es decir, tres Estados en un solo viaje. ¡¡ Evidentemente las distancias en la Costa Este de Estados Unidos no son como las del Oeste !!

Al final, hemos acabado yendo a la oficina de alquiler antes de la hora prevista. Teníamos muchas ganas de salir ya de Nueva York.

Conducir por Nueva York era quizás el último capítulo que me faltaba, tras haber cruzado Seattle, San Francisco, Las Vegas y Los Angeles en coche. La sensación, como siempre, muy especial: una mezcla de nervios y de ilusión, mientras tienes la impresión de estar dentro de una película de policías de Nueva York.

El coche iba como la seda y la ciudad estaba tranquila y relativamente vacía, así que hemos decidido salir directamente hacia Filadelfia para evitar atascos que nos puedan complicar el viaje.

De repente, nos hemos dado cuenta de que se nos ha olvidado coger los CDs que habíamos comprado en el Village. ¡Qué rabia!. Es que sin música, el viaje es menos viaje.

Inevitablemente, cruzamos el Túnel de Holland, un mito para nosotros.

Nada más cruzar, hemos pasado cerca de Hoboken a través de Jersey City y las vistas de Manhattan poco antes de entrar en la autopista eran impresionantes, sobre todo con el clima de hoy, al límite de ponerse a nevar.

Hemos pasamos justo al lado del aeropuerto de Newark, al que llegamos hace unos días, dejando a nuestra izquierda la industrial bahía de Newark. El ambiente que observábamos desde el coche nos ha recordado la película “mejor solo que mal acompañado” pues se trataba de una mezcla entre ambiente industrial y a la vez clima de nieve. De hecho, hemos notado que la carretera estaba cubierta de sal, en prevención de las heladas y nevadas de estos días.

Por suerte, hemos conseguido sintonizar una canal de radio alucinante que no paraba de pinchar música de Nirvana y otros grupos que nos gustan. Inevitablemente nos hemos sentido como cuando saliamos de Seattle (hace casi 5 meses) hacia Aberdeen, aunque en realidad se parecía bastante poco a los parajes que vimos cuando viajábamos por el Oeste en verano.

A mitad de camino, cuando llevábamos una hora de viaje más o menos, hemos decidido parar en Trenton para comprar unos CDs en un Walmart o cualquier otro centro comercial.

En Trenton

Realmente no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar allí, pero el nombre de la ciudad es famoso y además puede ser una buena excusa para aprovechar a desayunar.

La ciudad, desde luego, debió vivir épocas mejores en el pasado, pues ahora presenta un aspecto un tanto deprimente. De muchas de las casas, quizás por la actual crisis, cuelga el cartel de “se vende”. Se trata de edificios característicos de esta zona, por lo que también pueden verse en buena parte de Filadelfia, Boston, etc. Aquí van unas fotos de algunas:

 

¡ Al chute de grasa en Trenton!Como no queríamos perder mucho tiempo buscando un lugar en el que desayunar, hemos parado en un Burguer King. Desde que vimos el documental de “Super Size Me” estamos obsesionados con entrar en estos locales para intentar descubrir comidas grasientas que todavía nos sorprendan.

¡Estos establecimientos de comida rápida nunca dejarán de sorprendernos!. Tras la tendencia de todos ellos a indicar las calorías de cada uno de sus productos (sin duda, como respuesta al documental que comentábamos) ahora muchos de ellos se han lanzado a servir “desayunos” (hay que tener valor para llamarles así).Con el coche alquilado

Dado que en el Burguer King no servían aún comidas, nos hemos pedido dos desayunos. Constaban de un bocadillo casi idéntico a un hamburguesa pero donde habían sustituido el pan por un croissant y el filete de hamburguesa por uno de sabor similar a las salchichas. Incluso creo que llevaba también beicon. A eso le añadían una pequeña ración de hash browns. Eso sí, en vez de coca-cola, te servían café. Vamos, lo que se diría “un desayuno en toda regla”, ¿eh?

Tras ese chute indiscriminado de calorías y grasa (creo que superaba las 1.000 calorías por persona) salimos ya hacia Filadelfia. Sin duda, no necesitamos más energías por el momento…¡ Momento de echar gasofa !

Pero antes de salir hacia Filadelfia, nos hemos tomado unos minutos para llenar de galones el tanque.

Saliendo de Trenton

Deja un comentario