Hoy es el cumpleaños de mi padre.

Ayer salimos con mis padres a tomar unas tapas, que acabaron siendo un tanto estresantes por el enorme tumulto que había formado alrededor de las casetas situadas a lo largo del Paseo del Salón, en Palencia. Mi padre andaba algo tenso por conseguir que le atendieran en alguna de las casetas. Fue incluso gracioso verle así.

Pero la gente apelotonada no nos pareció un ejemplo de evento muy glamuroso, la verdad.

Al cabo de un  rato, nos fuimos con los amigos, que estaban esperándonos en otra de esas casetas.

No nos veíamos desde comienzos del verano y el recibimiento fue efusivo preguntándonos, sobre todo Jose Ángel, Carlos y Jorge, por nuestro reciente viaje de aventura por el oeste de los Estados Unidos.

No he podido evitar pensar que la calurosa noche de junio en que estuvimos hablando el tema, deberían haberse apuntado.

Después vinieron las preguntas sobre la cada vez más cercana boda, así como por el viaje de novios.

Aunque no queríamos desvelar los detalles, al final han podido tirarnos de la lengua y les hemos contado los planes.

Después hemos ido a La Ribera, donde celebraban su propio concurso de tapas, y allí hemos saboreado, a nuestro pesar, una especie de helado de salmorejo (¡sí, habeis leído bien!).

En fin, ya estamos en la cuenta atrás…

 

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