Ayer, al atardecer, decidimos mover nuestros perezosos traseros del sofá e ir a dar una vuelta en coche, sin destino concreto.

Después de una sesión tan intensa de películas de la saga "The Fast and the Furious" desde el viernes por la noche, y de haber hecho limpieza del Ibiza para dejar en él la rueda de repuesto ayer por la mañana, teníamos algo de "mono" de coche y de quemar gasolina simplemente porque sí.

Mi intención era salir en dirección a Madrid y pasar por Laguna de Duero, pero al final el destino nos llevó en dirección Puente Duero, donde por cierto unos niños se quedaron realmente flipados al vernos pasar y se pusieron como locos a hacer fotos del coche.

El ambiente de esa zona nos sorprendió muy gratamente; no solo es una zona muy bonita la del Pinar, sino que además el ambiente seco y fresco de esta época del año, con ese olor a madera quemada saliendo de las chimeneas de las casas, nos encanta.

Además, el atardecer fue precioso y el paisaje, a medida que nos acercábamos a Valdestillas, más bonito aún. Lástima que no hiciéramos ni una sola foto.

Después, con intención de gastar todo el depósito para ver qué capacidad tiene, decidimos ir en sentido opuesto, hasta Palencia, parando en la gasolinera de Dueñas, justo cuando la reserva estaba prácticamente a cero.

Allí un hombre, nada más llegar, no dejaba de mirar el coche.

Al final, se acercó a mí y me preguntó si hablaba francés. Tuve que decirle, con todo mi pesar, que no (¿cuántas veces en mi vida me habrán preguntado eso?).

En resumen, el hombre quería saber qué motor tiene nuestro coche porque, precisamente, en su enorme Mercedes 4×4 transportaba un motor Chevrolet V8 de 6,2 litros.

Seguramente se trataba de un adinerado francés que había adquirido ese pedazo de motor de Corvette para montarse algún maravilloso coche en su país. ¡Qué envidia!

 

Actualización del 27 de Octubre a las 21:00

Como la pequeña excursión de ayer nos gustó mucho y dado que las tardes de domingo son tan aburridas, hemos decidido coger el coche otro ratito e ir, sin rumbo fijo, por el camino viejo de Simancas. 

Además de un paisaje muy bonito al atardecer, hemos entrado en una extraña urbanización un tanto escondida en el camino, que nos ha recordado la sensación de viajar en coche por las extrañas urbanizaciones que hemos encontrado, sobre todo por el norte, estos años. .

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