Ya es año nuevo.

Dentro de las muchas costumbres que los japoneses tienen a finales de año y durante los primeros días del año nuevo, como tomar la comida de año nuevo (osechi ryōri), la visita a algún templo shintoista en nochevieja (hatsumōde), la sopa de las siete hierbas (nanakusagayu), existen dos que, de repente, nos hemos dado cuenta que hemos cumplido, aunque fuera de fecha, pues las hemos visto cumplidas a lo largo de 2011.

Una de ellas es ver amanecer el primer día del año (hatsuhinode) desde el Fuji, que nosotros pudimos hacer durante el pasado verano.

La otra ha sido ver a los siete dioses de la fortuna (al menos, a algunos de ellos), en un pequeño pueblo del norte de Japón, durante el pasado mes de noviembre.

¿Casualidad o destino?

Qué mas da.

Lo importante es seguir viviendo y disfrutando de lo que la vida nos depare.

Feliz año a todos.

 

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