Esta mañana he cometido el error de escuchar este tema de Frank Sinatra:

Inmediatamente me ha trasladado a las últimas navidades, que como ya sabréis, las pasamos en Nueva York.Navidad en Nueva York

Multitud de recuerdos han inundado mi cabeza en cuestión de unos pocos segundos.
No sé si tal vez ha sido la sugestión de la noticia de que pronto se va a reabrir el mirador de la Estatua de la Libertad a las visitas, que conocimos ayer, o quizás se deba a que uno tiende a recordar el invierno cuando empieza el calor pre-veraniego.

El caso es que, desde la distancia, uno se da cuenta de que esa ciudad representa algo muy especial para nosotros. Incluso a veces sentimos que es nuestra segunda casa. Tal vez se deba a la cantidad de veces que hemos ido o tal vez al estupendo ambiente que se respira allí.

Navidad en Nueva York

Este pasado lunes estuvimos viendo, por enésima vez, el programa “Madrileños por el mundo” en Telemadrid, y nos dimos cuenta de que esta ciudad es más que un destino turístico para nosotros.Navidad en Nueva York

Aunque pueda sonar un tanto ñoño, cada vez que volvemos allí es para sentirnos nosotros mismos, y cada vez que nos vamos, dejamos una parte de nosotros entre las bulliciosas calles de Manhattan, el olor de las nueces con caramelo y de los perritos calientes, las escaleras del metro…

¿Volveremos a ver nevar en Central Park? ¿volveremos a comer un perrito cerca de Saint Patrick? ¿volveremos a sentarnos en las escaleras de la Universidad de Columbia? ¿volveremos a subir y bajar las negruzcas y viejas escaleras del metro?

Me resisto a pensar que no.

Navidad en Central Park

 

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