Ayer por la noche nos aventuramos a ver una de las películas más desconocidas de un Sylvester Stallone al que empieza a hacérsele cuesta arriba lo de envejecer.

Se trata de “Get Carter” (2000).

Sinopsis

Jack Carter (Sylvester Stallone) es un solitario matón que trabaja como matón recaudador de deudas de juego en Las Vegas que, harto de su “trabajo”, decide cambiar de vida y volver con su familia a la ciudad de Seattle tras la muerte de su hermano en un accidente de coche una lluviosa noche cerca de la navidad. Pero sus planes de redención y abandono de la violencia se ven frustrados cuando decubre que la muerte de su hermano puede haber sido un asesinato, no un accidente casual.

En su cabeza ya sólo cabe la idea de venganza. Para ello inicia su particular investigación con el fin de hallar a los culpables.

 

Un remake insulso

Se trata de un remake del film que Mike Hodges dirigió en 1971, con Michael Caine como protagonista.

Sentimos ser demasiado críticos, pero esta película es, a día de hoy, la más insulsa que hemos podido ver de Sylvester Stallone.

Su hieratismo (tal vez momificación) provocan que la película parezca un anuncio publicitario de gran presupuesto, más que una película.

El elenco de actores es más que notable, pero en ningún momento hacen despegar a la película, ni siquiera las apariciones de Michael Caine o de un Mickey Rourke con una carrera en caída libre. También aparece un Alan Cumming en su enésimo papel de malo pringado y friki, así como John C. McGinley, a quien los papeles de malo ligeramente sádico le quedan bastante bien.

El film acaba siendo una enorme secuencia de escenas deslabazadas y carentes de interés, con unos planos fríos y demasiado cerrados que acaban provocando mareo.

Además, en ningún momento ha conseguido atraparnos, hacernos quedar pegados a la pantalla.

Además, ¿qué son esos efectos de video de postproducción? ¿acaso el director quería parecer innovador?

Es posible que no hayamos sabido ver el punto atractivo e interesante de la película, o quizás esperábamos más de un reparto de lujo en una ciudad de lujo.

Por cierto, también en esta película aparece un viejo Mustang sin venir a cuento.

 

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