Ayer por la noche, decidimos ver “Un día de furia” aprovechando que Pilar no había visto nunca esta película.

Cartel de "Un día de furia" ("Falling Down", 1992)Un día de furia” (“Falling Down“, 1992) es una película dirigida por Joel Schumacher, que habla de la tensión y la frustración que genera la vida moderna en las grandes ciudades a muchas personas.

El protagonista de la película decide enfrentarse a las adversidades de la forma más violenta.

Otras muchas personas en la vida real quisieran enfrentarse también, aunque de forma menos violenta, pero no lo hacen por civismo, y a cambio sufren estrés y otros males resultantes de la tensión.

William Foster (Michael Douglas), un empleado de una importante firma de defensa, pretende llegar a casa de su exmujer para celebrar el cumpleaños de su hija.

Pero bueno, el argumento no es esencial en esta película. Al igual que en películas como “El Diablo Sobre Ruedas“, lo importante no es el principio o el final, sino el cómo transcurre todo.

Analicemos algunas de las escenas de la película (si aún no la has visto, te recomendamos que no sigas leyendo).

Eso sí, solo un consejo: si un día llegas a casa harto de que no te atiendan en una ventanilla pública, o te traten mal en el autobús, etc, prueba a ver esta película. Te servirá de relax.

Las escenas más impactantes

El atasco de tráfico: surge el psicópata 

El verdadero argumento de la película comienza cuando el protagonista (D-Fense, como reza la matrícula de su coche) se pone nervioso cuando queda atrapado en un atasco de tráfico. Abandona el coche y sigue hacia casa de su ex mujer a pie. Otro conductor colérico le grita por ello.

Cansado de aguantar insoportables atascos en "Un día de furia" ("Falling Down", 1992)

Pidiendo cambio en una tienda

En el camino entra en una tienda a buscar cambio para poder llamar a casa pero la actitud del dependiente y el alto precio de los productos hace que le plante cara al mismo para hacerle entrar en razón, su ira estalla cuando el dependiente le saca un bate de béisbol.

¿Cuántas veces habéis ido a un establecimiento a pedir cambio y os han dicho que no tienen (esperando a que compréis algo) o han intentado venderos algo a precios elevadísimos solo porque es el único establecimiento abierto en esa zona o paraje?

Sí, definitivamente, ¡¡me encanta la escena de la destrucción de mostradores con el bate!!

Harto de los abusos de algunos vendedores inmigrantes en "Un día de furia" ("Falling Down", 1992)

La banda latina

Al salir de la tienda, se dirige a una zona de Los Angeles copada por las bandas latinas. El comportamiento agresivo e intolerante de un par de pandilleros que pretenden dar escarmiento al protagonista por ocupar un territorio que dicen pertenecerles es refrenado y combatido por nuestro héroe, que les propina una buena paliza con su propio bate.

¡Bastante dura es la vida como para que encima haya bandas que pretendan hacértela más dura!

Sentándose para ver el agujero de su zapato en medio de la jungla de Los Angeles en "Un día de furia" ("Falling Down", 1992)

La mítica escena de la hamburguesería

Continúa su camino mientras consigue sobrevivir, por puro azar, a un tiroteo de algunos de estos latinos rabiosos a los que les arrebata una bolsa llena de armas, y llega a una hamburguesería con intención de desayunar.

La dependienta, con mucha amabilidad, le dice que no es posible: “Lo siento, ya no servimos desayunos. Ahora servimos el menú de almuerzo“, le explica.

Nuestro protagonista, empeñado en desayunar, pide que llamen al encargado, y éste le da un nuevo dato esclarecedor: “Hemos dejado de servir desayunos a las once y media”, le dice.

Michael Douglas mira su reloj. Son las 11:33.

Harto del estúpido celo de los encargados de la hamburguesería, saca una metralleta y amenaza al personal.

Consigue que le sirvan una hamburguesa doble. Pero esa hamburguesa es una birria en comparación con la de la foto.

Ahora decidme: ¿a quién no le ha pasado esto alguna vez? ¿por qué hacen anuncios con fabulosos productos que luego, vistos en realidad, son insultántemente birriosos?
Y respecto al estricto cumplimiento de horarios, ¿a quién no le han cerrado la puerta en las narices en algún establecimiento o lugar público, como Hacienda o una biblioteca, dos minutos antes del cierre?

Solo quiere un desayuno pero no se lo sirven porque ya no es la hora de servir desayunos

Aquí podéis ver la secuencia de la hamburguesería que acabamos de comentar:

La verdad es que la escena de la hamburguesería llega a ponerte tan nervioso como, por ejemplo, la del mecánico dejando inservible el Mustang de Sean Penn en “Giro al Infierno“.

También es enervante la actitud de la persona que insulta al protagonista cuando intenta llamar a casa desde una cabina y a ello le dedica un rato.

¿La mejor salida? la de D-Fens, que decide destrozar la cabina acribillándola a balazos.

¡Todos hubiéramos hecho lo mismo!

Harto de que no le dejen llamar por teléfono tranquilamente en "Un día de furia" ("Falling Down", 1992)

Obras en la carretera

Y llegamos a la escena en la que el protagonista vuelve hacia el lugar en el que había abandonado el coche.

Se encuentra que el atasco es consecuencia de unas enormes obras en la calzada.

D-Fens se encara con un obrero al que acusa de hacer la vista gorda mientras se generan obras innecesarias en la ciudad para justificar el incremento anual de los presupuestos.

Que nadie me diga ahora que nunca ha pensado en ello…

Lo curioso de la escena es que el protagonista decide reventar las obras con un lanzagranadas que no sabe usar y que acaba usando gracias al consejo de un niño que ha aprendido a hacerlo ¡gracias a las películas!

Cansado de que la ciudad esté llena de obras

Un Día de Furia” es una de esas películas que no tuvo muy buena acogida entre el público en general, pero hay que reconocer que, o te gusta, o la detestas.

 

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