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¿Has pensado en viajar durante la pandemia de COVID-19?

Es muy importante que viajes seguro con una cobertura contra coronavirus.

Aquí puedes encontrar mucha información:

Seguros de viaje para COVID-19

Como hemos demostrado en estos 12 años, en este blog nos gusta hablar de lugares que descubrimos y de experiencias que vivimos.

No queremos despedirnos de la gente que llena nuestra vida al igual que no queremos hacerlo de los lugares que conocemos y que, en cierto modo, nos han hecho ser como somos.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

¿Por qué todo cambia?

Son muchos los lugares del mundo que conocemos (especialmente los pequeños rincones con encanto fuera de los circuitos turísticos habituales) que nos gustaría que se mantuvieran sin cambios para siempre, ya que de ellos tenemos recuerdos imborrables.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017

 

Si algo está bien, ¿por qué cambiarlo?

Algo que muchos pensamos y que, sin embargo, choca frontalmente con la cultura de Estados Unidos.

Un país cuya historia se extiende a lo largo de apenas dos siglos y medio, y que sin embargo, está en constante renovación.

Sorprendentemente, muchos de nuestros lugares favoritos han sufrido un incendio y, posteriormente una renovación, o simplemente han cambiado de dueño, lo que ha hecho que en la actualidad ya no se pueda acceder a ellos.

Para todos estos lugares de los que hablamos aquí utilizamos la etiqueta «nunca más«. Una etiqueta que nos recuerda que todo cambia.

 

La «noticia»

Todo este prólogo viene a cuento de que ayer por la noche, justo antes de ir a dormir, nos enteramos, leyendo publicaciones en el grupo de Seattle Vintage de Facebook, que parece ser que el Beth’s Cafe se mudará a otro local.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

De hecho, hay quien asegura que ya se ha mudado en febrero, algo que parece contradecir los datos que aparecen en la página de Yelp de Beth’s Cafe.

Obviamente, nos hemos lanzado a contrastar esa información.

¡Madre mía! ¡Si hasta tienen una entrada en la Wikipedia!

En su página web oficial no alertan en absoluto de esta supuesta mudanza.

 

Beth’s Cafe: mucho más que comida simple y gigante

El Beth’s Cafe lleva sirviendo desayunos, brunch, comidas y cenas desde 1954.

Se enorgullecen de su famosa comida de «cuchara grasienta».

Curiosa advertencia del Beth's Cafe (Seattle, Washington)

 

Un establecimiento famoso por su extensa carta de desayunos que, según dicen, representa el 80% de su negocio.

Desayunando en Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017

Tortilla del Beth's Cafe (Seattle, Washington)

 

Así lo describen en Yelp:

Famous for it’s giant omelette, Beth’s is a hole in the wall 24 hour sanctuary for all things diner. Bring a friend and an appetite and you will not leave unsatisfied.

Immediately walking inside, you will notice the walls filled with drawings from all the guests who walk in. A quirky touch that will leave your experience at Beth’s different every time you come. If you’re coming in for the giant omelette, the open kitchen allows you to watch just how the behemoth is made.

 

Su horario es fabuloso, pues abren 24 horas al día, todos los días de la semana (la información que se muestra en Yelp es incorrecta).

Sirviendo comida 24 horas al día. Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

Sirviendo comida 24 horas al día. Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

Además, los precios de sus platos son económicos, rayando en lo ridículo, si nos atenemos a la cantidad de comida.

 

Tortillas de 12 huevos

Su receta más famosa son sus gigantescas tortillas de 12 huevos. Son tan populares que aseguran consumir más de 450.000 huevos al año.

Tortilla de seis huevos rellena de bacon, queso y más delicias. Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

Tortilla de seis huevos rellena de bacon, queso y más delicias. Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

En la actualidad ofrecen seis variedades de sus tortillas. La «Triple Bypass», una mezcla de bacon, salchichas, jamón y dos tipos de queso, es la más popular.

Las tortillas de 12 huevos se sirven en una bandeja de pizza con servicio ilimitado de hash browns y tostadas.

Tortilla de seis huevos rellena de bacon, queso y más delicias. Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

Por suerte, también se ofrecen de «solo» 6 huevos.

Se supone que son para compartir y no se dan premios si una sola persona se come una entera.

 

Man V. Food

En el año 2009 se emitió en TV un episodio del divertido programa Man v. Food dedicado a Seattle, en el que el presentador, Adam Richman, participaba en el desafío de la tortilla de 12 huevos.

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Menú del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017
Menú del Beth’s Cafe (Seattle, Washington) en 2017
Menú del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017
Menú del Beth’s Cafe (Seattle, Washington) en 2017

 

Richman y un ganador del desafío de la tortilla compitieron para terminar una tortilla de 12 huevos Southwestern Exposure (rellena de queso cheddar, crema agria, salsa y chile con carne).

Ninguno de los dos pudo terminar la tortilla.

 

La emisión de este episodio provocó un notable incremento en la afluencia de clientes al Beth’s Cafe, lo que provocó que, durante meses, en días y horas concretos, la espera para acceder al interior podía ser superior a una hora.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017

 

Este episodio también nos hizo descubrirlo a nosotros.

 

60º aniversario

Casualmente, la primera vez que visitamos Beth’s fue en 2014, el año en que celebraban su 60º aniversario.

Visitando el Beth's Cafe (Seattle, Washington) por primera vez en 2014
Visitando el Beth’s Cafe (Seattle, Washington) por primera vez en 2014
Visitando el Beth's Cafe (Seattle, Washington) por primera vez en 2014
Visitando el Beth’s Cafe (Seattle, Washington) por primera vez en 2014
60º aniversario del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2014
60º aniversario del Beth’s Cafe (Seattle, Washington) en 2014

 

Según parece, esa celebración consistió en platos especiales cada semana incluyendo algunos con precios de los años ’50 y fiestas con temática de esa década, pues el establecimiento abrió sus puertas en 1954.

 

Recuerdos

Recuerdo vivamente la primera vez que entramos en Beth’s a finales de agosto de 2014.

De noche, tras conducir por un barrio que aún no conocíamos y que nos fascinó, pues nos hizo darnos cuenta de lo irregulares que eran muchas de sus calles, confundidas entre una densa arboleda.

También recuerdo la cara de asombro de Mariano y Emilia (y cierta desaprobación jaja) cuando se enteraron en 2017 de que lo habíamos visitado.

Y, por supuesto, recuerdo la última vez que lo visitamos hasta ahora, el 30 de agosto de 2019, justo antes de salir de viaje hacia el sur por la 101 (y del desagradable encontronazo con un lugareño por colarnos para montar antes en un ferry, pero esa es otra historia de la que hablaremos en otra ocasión).

 

Un símbolo del viejo Seattle

Para nosotros, Beth’s Cafe es un símbolo del viejo Seattle, esa ciudad maderera que creció enormemente gracias al empuje económico que supuso la construcción de la primera fábrica de aviones Boeing en 1916, escenario del famoso film de los ’80, «Juegos de Guerra«, y que representó la cuna del rock más oscuro conocido hasta la fecha, el grunge.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017
Llegamos al Beth’s Cafe (Seattle, Washington) con el Camaro 2SS. Año 2017

 

No hay más que leer las opiniones en Yelp de quienes lo han visitado para notar pura nostalgia:

This is classic seattle as I imagine it. Much more grunge than hipster. Servers are very kind but also funky. Food was good  but sometimes relies too heavily on oil as opposed to seasoning, but still a good greasy spoon go to.

 

Un comentario sobre el posible cierre del establecimiento:

I heard they’re going to close and I say NNOOOOOOO!!! Beth’s has been a shining star for Seattle since time immemorial and is one of the only 24-hour places in the whole of the city. Their food is delicious and inexpensive and you can feed multiple friends on just one or two dishes. I’ve raved and force-fed people their cinnamon rolls just so I can see the looks of delirious yum on their faces.

To the owner: please, please, please – I understand if you need to sell, but maybe you could sell to one of your employees, or someone who loves it just as much as your customers do? I was almost in tears when I found out it might close! Your cafe is legendary and nostalgic in the hearts and minds of even us short-term Seattleites. Whether you have to sell or not, know that your food and the drawings all over the walls have made an indelible mark on many locals and their friends and family, and please thank the entire staff on behalf of me. 🙂

 

Una oda a la grasa y la suciedad

Creo que la fama de Beth’s va más allá de la comida que sirven.

El mejor seguro de viaje

Para nosotros, este local, situado en el 7311 de Aurora Ave N, representa el viejo Seattle: rudo, simple y grasiento (pedimos perdón si esa es una imagen que no se corresponde con el pasado de la Ciudad Esmeralda).

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017

 

De hecho, viendo las opiniones que se vierten en internet sobre este establecimiento, está claro que su ambiente transgresor (con las paredes cubiertas de dibujos realizados por los clientes y sus camareros de aspecto punk) es también parte de su atractivo.

Camareros del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

Si quisiéramos ir a un establecimientos más fino, limpio y sofisticado, sería sencillo encontrarlo en esta majestuosa ciudad.

¡Seattle y Bellevue están llenos de ellos!

 

Dibujos en las paredes

Uno de sus sellos de identidad son sus dibujos cubriendo las paredes.

Son dibujos realizados por los propios clientes con algo de material escolar sencillo.

El resultado son decenas o cientos de dibujos, la mayor parte de ellos aludiendo a la gran cantidad de comida que se sirve en Beth’s o algún otro de crítica política o de mensajes irónicos contra la sociedad.

Dibujo en la pared del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2017
Dibujo de un cliente en la pared del Beth’s Cafe (Seattle, Washington)

Dibujos en las paredes del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

Entrada del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

Aunque también ha espacio para las fotos de clientes y para los carteles irónicos:

Divertidos carteles en las paredes del Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

Una de las últimas opiniones que pueden leerse en Yelp pretende ser una crítica sin compasión del establecimiento, criticando lo que justamente para nosotros es una estupenda descripción de lo que nos gusta de Beth’s Cafe:

If I owned this place, I would do a complete gut and redo. The amount of filth in this restaurant is shocking and I cannot believe it has not  been shut down.

The vents in the ceiling look like they must be breaking some kind of code. The black staining the ceiling is alarming and there is black gunk and mold literally falling off the vent.

The bathroom looks like something out of a horror movie.

I really feel like I if they think the drawings covering the walls are what this brand needs to hold on to in order to keep this place going, it’s definitely time to close shop. The drawings prevent the ability to clean the walls. They are not even placed nicely on the walls.

When we sat down the people behind us pointed out there was hair in his coffee.  He then went on about how he’s had to eat in third world countries and he can handle it. Doesn’t sound like a statement that really makes this place look good. «Beths cafe: Comparable to third world countries.»

There are also scrapings of peoples plates by the «waiting room» which looks more like a torture room from the movie Saw. Want to play a game? See how long you can stay in John Wayne Gacy’s murder room. The walls are covered with  half torn up kid drawings.

How’s the food? I  used to come here ages ago when I was a kid with my father. Whatever nostalgia I had has been destroyed. There is only one item I get thanks to being trained by my dad as a kid. The Full House. There is something about the taste that I can’t get anywhere else. Like McDonald’s always has its own taste, or Burger King has its own. Will I ever come back for that taste? Not after waking up to the current state of Beths Cafe. Drop the 1990’s thing, it’s like an old guy trying to dress like he did in high school, which is also what the employee’s are actually doing. It just doesnt work and its sad.

 

El viejo Seattle desaparece

Para nosotros es uno de los cada vez menos reductos del Seattle clásico que todavía seguían vivos.

Beth's Cafe (Seattle, Washington) en 2018

 

Durante años se pudo ver cómo la ciudad cambiaba a gran velocidad.

Los locales de conciertos durante la época del estilo de rock conocido como «grunge», que tanta popularidad dio a la ciudad durante unos años, fueron cerrando o reconvirtiéndose a estilos más pomposos y petulantes, a medida que abrían nuevas empresas dedicadas a las tecnologías de la información, repletas de jóvenes con grandes ambiciones y mayores sueldos.

 

El primer golpe de realidad que recibimos fue enterarnos de que el OK Hotel estaba cerrado por un derrumbamiento producido como resultado de un temblor a comienzos del siglo XXI (si no recuerdo mal). En la actualidad está reconvertido en edificio de apartamentos.

También fue un golpe para nosotros enterarnos de que en 2014 había cerrado el mítico B&O Espresso, sobre todo porque en el momento de conocer la noticia estábamos planeando ir de nuevo allí a desayunar.

Si bien algunos locales han reabierto en estos años, con un enfoque empresarial diferente, como sucedió con el Crocodile Cafe, otros como el mítico King Kat Theater no han podido sobrevivir a la intensa especulación inmobiliaria.

De hecho, este teatro, fundado en 1974, dejó de funcionar como cine a finales de los ’80 y pasó a ser una improvisada sala de conciertos que dio cabida a numerosas bandas de grunge a principios de los ’90.

Finalmente, a principios de abril de 2013 fue demolido.

 

El derribo del viaducto de Alaskan Way ya fue un gran mazazo para nosotros, aunque sabemos que para muchos fue una decisión acertada.

Vistas del Seattle Waterfront con el viaducto de Alaskan Way desde los muelles (Seattle). (Agosto de 2014)
Vistas del Seattle Waterfront con el viaducto de Alaskan Way desde los muelles (Seattle). (Agosto de 2014)

 

Hasta ahora, era la última mala noticia que habíamos conocido sobre Seattle.

 

Quizás estoy pecando de nostalgia si digo que Beth’s Cafe me traslada al Seattle de los años del grunge, cuando la ciudad era más auténtica, más oculta en el noroeste de Estados Unidos de lo que es ahora que sale todos los días en las publicaciones sobre tecnología, redes sociales o calidad de vida, pues desde hace muchos años, esta ciudad está considerada la mejor del país para vivir.

A nosotros, desde luego, no nos sorprende esa consideración y seguramente a millones de personas más tampoco, pues los precios de la vivienda se han disparado.

 

¿Acabará Seattle convirtiéndose en otro San Francisco lleno de snobs que con el sueldo de unos poco meses conducen carísimos coches europeos y degustan comida vegana en sofisticados restaurantes gourmet?

 

Esperamos que Seattle siga alimentándose con el marisco de Ivar’s Acres of Clams, con las enormes tortillas de Beth’s Cafe, con la comida «alternativa» y «eco-friendly» de algunos locales de Capitol Hill y con los desayunos con tarta de cerezas del Twedes Cafe de North Bend.

 

 

Actualización del 13 de octubre de 2020

Bueno, pues ya tenemos noticias de Beth’s.

Son agridulces.

Tal y como sospechaba Pilar, Beth’s no se cierra. Al menos no definitivamente.

Pero sí se cerrará temporalmente mientras la pandemia de COVID-19 sea problemática en la zona.

Así lo han anunciado en su página de Facebook.

Al menos, cuando todo esto pase, podremos volver a disfrutar de su comida enorme y grasienta (esperemos que no se vean obligados a cerrar definitivamente con el paso de las semanas).

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