El asunto de la última filtración de wikileaks parece recrudecerse.

Estamos realmente contrariados y defraudados con la tan cacareada democracia.

Nos venden que vivimos en libertad, con una democracia y un derecho internacionales que, algunas veces, se demuestra que son una mera fachada para que sigan dominando ciertos grupos de poder, de intereses preestablecidos.

Y si no, que se lo pregunten a Julian Assange, el penúltimo martir de la cruzada de los internautas por mostrar la verdad.

Parlamentarios y periodistas americanos han pedido que se le retire de la circulación. El FBI y la Interpol buscan pruebas para acabar con él.

Los gobernantes de los países “desarrollados” no están dispuestos a consentir que el dueño y creador de wikileaks siga mostrando en plaza pública sus miserias.

Su encarcelamiento en Londres por unos supuestos delitos de violación y acoso sexual parecen no sostenerse por ninguna parte y suenan más a las ganas que el gobierno de Barack Obama tiene de acabar con este Robin Hood que ha puesto en jaque al Imperio yanki al desvelar los secretos de su diplomacia internacional. El gobierno americano quiere acusarle de terrorismo por haber sacado a la luz miles de documentos confidenciales, primero de las guerras en Irak y Afganistán, y ahora de cómo el país ejerce su poder.

El que ya se conoce como “cablegate“, una filtración masiva de 250.000 documentos, ya es el mayor robo de información de la historia americana. Y se lo debemos a un simple recluta destinado en Irak, Bradley E. Manning, que consiguió llevarse toda esa información en un simple CD de Lady Gaga, como reconoció en un chat.

En lugar de hacer autocrítica de sus servicios secretos, el gobierno de Obama ha iniciado una brutal caza de brujas contra el divulgador de las filtraciones, un australiano de 39 años que se ha convertido en un héroe para millones de ciudadanos.

A Assange le han encarcelado, han bloqueado su web wikileaks con ataques DoS (Denial of Service, denegación de servicio), le han expulsado de Amazon y de otros servidores, le han cancelado la cuenta de donaciones de dinero que tenía en PayPal, le han congelado fondos en Suiza (al parecer este país guarda el secreto bancario sólo cuando le interesa); Visa y Mastercard le han bloqueado sus tarjetas.

Pero, claro, esto no podía quedar impune.

Hoy mismo nos hemos enterado de que un grupo de hackers han declarado la Primera Ciberguerra Mundial, en defensa de Assange.

La primera guerra de la era de la información comenzó ayer. Este es al menos el mensaje enviado por la red de hackersAnonymous” (la misma banda que, por cierto, declaró la guerra a la SGAE el pasado octubre), cuyo ataque desde diferentes puntos del planeta logró bloquear ayer la web de Mastercard y derribar parte del sistema informático de Visa. Un día antes, los ciberpiratas habían logrado afectar gravemente el sistema del banco suizo PostFinance.

Todas estas entidades han sufrido la cólera de los hackers después de que bloquearan las cuentas de wikileaks y de su fundador Julian Assange.

Los ataques se propagaron también a la fiscalía sueca, cuya página fue bloqueada, y contra el abogado Claes Borgstrom, que defiende a las dos mujeres suecas que han presentado denuncia contra Assange por varios delitos sexuales.

Mark Stephens, abogado de Assange, ha asegurado que

Poderes oscuros en EU conspiran para encarcelar a mi cliente

(…)

Ayer vimos las sonrisitas de los políticos estadunidenses. La trampa se ha activado. Hay poderes oscuros en acción. Después de lo que hemos visto hasta ahora, podemos concluir que esto es parte de un plan mayor

Stephens acusa además a la Fiscalía sueca, que reclama en extradición al australiano por presuntos delitos de agresión sexual en ese país, de haber orquestado “un juicio público”.

Seguro que todo esto te recuerda al asustado y perseguido Will Smith en la película “Enemigo Público“…

El fundador de wikileaks y su equipo legal reiteraron ayer que lucharán contra su extradición a Suecia porque temen que, de allí, se le entregue a Estados Unidos, donde algunos políticos han llegado a pedir su ejecución.

A pesar de que sus filtraciones puedan ser motivo de delito por revelar secretos oficiales, Assange ya es un ídolo al que muchos ven cómo la única esperanza de salvar un mundo de falsedades e hipocresías.

Pero además, Julian Assange ha sabido manejar la información con maestría y demostrando un gran conocimiento de los medios de comunicación tradicionales, al buscarse como aliados a cinco de los mayores periódicos del mundo, a los que nadie se atreve a atacar.

Hacker en su juventud, Assange es un internauta nato, por lo que es consciente de que la prensa escrita tiene más medios periodísticos para confirmar las noticias y más credibilidad que las webs a la hora de divulgar la información.

En internet ha comenzado una impresionante campaña en apoyo de Assange.

Ya hay más de 200 webs dispuestas a dar cobijo a los contenidos de wikileaks en caso de que esta web sea cerrada por las autoridades. Se han creado clubs de amigos en Facebook, se han abierto cuentas para conseguir fondos para costear su defensa, se han puesto a la venta en la Red camisetas con su imagen, los internautas están boicoteando sitios como Amazon o PayPal que han dado la espalda a Assange…

Se trata de un movimiento imparable, porque incluso wikileaks ha colgado en la página web piratebay.org un seguro de vida en favor de Assange: si algo le ocurre a él, Wikileaks facilitará la clave para abrir el archivo INSURANCE.AES256, una nueva filtración con miles de documentos.

¿Por quién apuestas?

 

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