En breve colgaremos las fotos correspondientes a este capítulo

Sin lugar a dudas, hay dos series de televisión que han “vendido” Nueva York extraordinariamente bien en los últimos años: Sexo en Nueva York y Friends.

Como no podía ser de otra manera, de este comentario se deduce que somos fans acérrimos de ambas series, aunque en mayor medida de la protagonizada por Sarah Jessica Parker.

Hasta la fecha, ya hemos visto dos veces la serie completa, y otras tres veces la película, y mientras lo hacemos, nos gusta recordar los lugares por los que pasan las protagonistas y jugamos a adivinar cuál será la calle en la que se encuentran en una escena determinada, o el local en el que entran, o si es cierto o no que los neoyorkinos son como Carrie suele describirlos.

Pues bien, ambas series se desarrollan en el Greenwich Village neoyorkino (a pesar de que, en algún episodio de Sexo en NY, la protagonista llegó a comentar que su apartamento está en el Upper East Side), en concreto, en el West Village, un barrio tranquilo, lleno de gente joven, con un ambiente un tanto chic, a diferencia de su vecino East Village, más indie y multicultural (aunque, desde luego, también te puedes encontrar algun sex-shop o alguna tienda de irreverente escaparate).

Obviamente, nos sentíamos obligados a pasar por allí, dado que en anteriores viajes nos habíamos centrado en otras zonas de la ciudad y no habíamos tenido tiempo de visitar el oeste del Village.

Ya empezaba a ponerse el sol y, como estábamos cerca de casa, era cuestión de un pequeño paseo el acercarse hasta el West Village (apenas cruzar unas pocas calles).

Nada más llegar al West Village, nos hemos topado con el famoso y mil-y-una-veces-fotografiado Village Cigars, un establecimiento que se yergue con orgullo y solera mientras parece resistir a la cruzada antitabaco que hace años comenzó en los States.

Sin duda, se trata de un barrio menos ruidoso que el resto de la ciudad, con unas calles tranquilas, más propias de alguna pequeña ciudad europea, con casitas molineras a las que se accede a través de esas famosas escaleras de piedra que tantas veces hemos visto en los filmes hollywoodienses.

Primero nos hemos acercado al edificio de Friends. Desde luego, como se puede ver en las fotos, no ha cambiado nada desde que se rodó la serie. Resulta muy curioso estar allí. Como siempre, la sensación de “vivir” los escenarios de las series y películas es algo muy especial.

Cerca de allí se encuentra la “casa de Carrie”. La calle en la que está ubicada es algo más estrecha de lo que aparenta en la serie, y además muy silenciosa y tranquila. No sería de extrañar que algún famoso escritor haya compuesto alguna de sus obras cumbre en estas calles, porque el ambiente invita a ello.

Por último, nos hemos acercado a la famosísima pastelería Magnolia, lugar de culto de los neoyorkinos y, sobre todo, de las neoyorkinas ávidas de azúcar. Está situada en una pintoresca plaza del Village, en un local que mantiene el aspecto y las esencias de épocas anteriores, muy al estilo de los años ’30 ó ’40, a pesar de que esta pastelería lleva abierta poco más de una década.

Según hemos sabido, se trata de una pastelería tan famosa por sus cupcakes que muchas personas se desplazan desde largas distancias de Manhattan para degustar estos pastelillos.
Por supuesto, Magnolia también aparece en algún capítulo de Sexo en Nueva York y, seguramente, en muchas otras películas o series.

La cola de clientes llegaba hasta más allá de la esquina, por lo que decidimos dejar la degustación para otro rato.

Nota: para incondicionales de Sexo en Nueva York, aquí podéis ver el interior del apartamento de Carrie.

Deja un comentario