Hoy se celebrará, en Madrid, una preciosa exposición llena de simbología.

真紀子 (Makiko), una japonesa residente desde hace un año en Madrid, decidió crear una iniciativa de concienciación a raíz del terrible seísmo y posterior tsunami que asoló la costa de Tohoku en Japón el pasado 11 de marzo.

Makiko y su grullaPara ello creó un blog en el que pedía la colaboración, de todos aquellos que quisieran, que consistía en hacer una grulla de papiroflexia (origami) y fotografiarla, con el objetivo de llegar a mil grullas.

En Japón es tradición hacer 1.000 grullas para pedir que se cumpla un deseo. Por eso 真紀子 pidió ayuda para animar a su país y especialmente a la gente que está en las zonas más afectadas por la catastrofe.

Todas las grullas serán enviadas a nuestros amigos del norte de Japón, que tanta ayuda y tanto ánimo van a necesitar.

El 6 de agosto de 1945 a las 8:15, un avión de los Estados Unidos de Norteamerica dejaba caer sobre Hiroshima una bomba atómica.

Sadako Sasaki era una niña de tan solo 2 años que vivía en japón precisamente cuando fue lanzada la bomba.

No fue una de las miles de victimas de la explosión porque, aunque vivía en Hiroshima, su casa se encontraba a un par de kilómetros de la zona de la explosión.

En noviembre de 1954, cuando Sadako tenía once años, empezó a sufrir los efectos de lo que parecía una gripe y así la trataron en su casa, pero la cosa se complicó cuando empezaron a salirle puntos negros por el cuerpo.

En el hospital le diagnosticaron leucemia, y fue ingresada en un hospital inmediatamente.

Los médicos fueron claros, Sadako no iba a sobrevivir a esa enfermedad y apenas viviría un año más.

Sadako ingresó en el hospital en febrero de 1955 y permaneció en el hospital ingresada para que sufriera lo menos posible bajo el cuidado de los médicos, y su familia podría visitarla siempre que quisiera.

Pasaron los meses. Sadako no sabía como ocupar su tiempo en el hospital. Se dedicaba a pasear por el hospital aburrida.

Un día de agosto vió en la recepción un precioso regalo que le habían donado al hospital. Consistía en un ornamento formado por mil grullas de papel de origami (papiroflexia).

Su mejor amiga, Chizuko Hamamoto, recordaba que un día le dijo a Sasaki:

¿No te acuerdas de aquella historia donde si logras plegar 1000 grullas de papel, los dioses te concederán un deseo que se hará realidad?

Entonces Hamamoto plegó una pieza de papel dorado una y otra vez hasta hacer una hermosa grulla dorada. Ella le entregó la grulla a Sadako y le dijo:

Aquí está tu primera grulla

Sadako se puso manos a la obra y durante días estuvo trabajando duro haciendo pajaritos. Trabajaba sin descanso y aunque el tesón no le faltaba sí lo hacía otra cosa, el papel.
Como eran una barbaridad de pajaritos los que tenía que hacer no había suficiente papel a su disposición y tuvo que ingeniárselas para encontrar otras fuentes de papel,de esa forma utilizó todo lo que había a su alrededor en el hospital: cajitas de pastillas, etiquetas, recetas, envolturas de caramelos, sobres, etc….

A medida que pasaban los meses iba aumentando el número de grullas pero el estado de Sadako iba empeorando. Su piel empezó a amoratarse, perdió el apetito y físicamente se iba debilitando más y más.

El 25 de octubre, 8 meses después de ser ingresada, la familia, como todos los días, visitó a Sadako. Le habían preparado arroz y té para comer.

Sadako hizo un esfuerzo y probó el arroz, aunque su apetito había ido decayendo más y más conforme su enfermedad iba tomando fuerza.

Su madre le preguntó, tras un par de tímidos bocados al arroz, si estaba bueno y Sadako respondió: "está rico".

Esas fueron sus últimas palabras muriendo poco después de que su familia dejase el hospital tras la visita.

Sadako había conseguido hacer tan solo 644 grullas de papel.

Tras su muerte, sus amigos del colegio impactados por la pérdida, hicieron pública la historia de Sadako, para honrar su memoria y dejar constancia de su hazaña.

La historia tuvo una enorme repercusión social y miles de niños de todo Japón sintieron la necesidad de completar la labor de Sadako, que fue enterrada con sus 644 Grullas de papel, pero más de diez mil grullas de colores de miles de niños adornaron su lápida el día de su entierro.

Sus compañeros de clase pensaron en construir un monumento a Sadako sosteniendo una grulla dorada en su mano. En 1958 la estatua fue construida en el Parque de la Paz de Hiroshima. La escritura en la base de la estatua reza:

Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria; paz en el mundo.

Poco tiempo después se levantó el Monumento a la Paz en Hiroshima y comenzó una tradición: todos los años, niños y adultos del mundo envían sus grullas de papel en agosto para ser colocadas en el monumento en el Museo de la Paz.

 

Estos son los datos de la exposición de 真紀子:

Título:  1000 fotos, 1000 grullas y más… (1000枚の写真、1000羽の鶴、そして...)
Fecha: 26/03/2011
Sesión: de 10 a 18:30 horas
Precio de la entrada: Una grulla (y si no la traes habrá un taller de origami donde aprenderás a hacerla). La idea es que cada asistente venga con una grulla y pueda cambiar su grulla por una de las fotos de la exposición.
Sala: utopic_US (Usina de Transformación Creativa)
Dirección: C/ Concepción Jerónima, 22.   28012 Madrid.

Mapa del sitio

 

1 Comentario

  1. Muy bonito el libro. Yo lo descubri hace 4 años, lo leímos todos juntos y lo hicimos en clase. Llegamos a colgar unas 400 grullas del techo en memoria de Sadako y por la paz mundial,

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